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jueves, 12 de febrero de 2015

El "Grito" en Nuevo México, cuando Nuevo México era parte de México.

    Dentro de las tantas curiosidades que guarda la historia paralela o coloquial a la historia oficial de la Guerra de Independencia de México, encontramos que, en aquellos tiempos, cuando el Nuevo México era no precisamente la parte más norteña del territorio nacional, pero sí estaba bien al norte de la zona más poblada del país, aquellos rumbos eran también mexicanos y por allá ondeaba el pabellón nacional y por allá llegó, aunque muy tarde, el aviso de que el movimiento de insurrección había terminado y que Iturbide había encabezado la última etapa de la guerra y que ahora México era una nación independiente.

   Encuentro un documento interesante, amén de curioso, de una ponencia dada por el profesor norteamericano Estevan Rael-Gálvez, invitado a un coloquio organizado en Michoacán, en donde comparte los resultados de varias investigaciones que, insisto, resultan ser muy interesantes sobre el tema de los festejos  organizados para conmemorar la proclamación de México como nación independiente y luego, los festejos para celebrar eso que llamamos "Ceremonia del Grito", lo transcribo:

   "Algunos documentos no se olvidan fácilmente; y hace pocos días yo entré a la cámara de nuestros archivos. Allí me di cuenta que la Independencia de México no fue una realidad en Nuevo México, pero fue conmemorado allí. La primera evidencia de la celebración de la Independencia de México en Nuevo México aparece en un documento el año siguiente a la Independencia. De este documento sabemos que en la tarde del 10 de diciembre de 1822, llamaron las campanas, hubo fogatas, saludos de artillería y música acompañaron el plantar de un mástil de bandera en el centro de la plaza, en el que voló una bandera blanca inscrita con símbolos de la Independencia Mexicana. Deseo que podamos encontrar esa bandera hoy, y yo mismo la plantaré allí en la plaza como un signo para los mexicanos que viven allí, y que diga “aquí se coloca donde una vez fue México.”

   La colocación de esta bandera en la ciudad del capitolio de Santa Fe anunció tres días de las ceremonias que celebraron la instalación de Agustín de Iturbide como Emperador de México, en que los funcionarios de Nuevo México tomaron un juramento público de la lealtad a su nuevo líder. El informe de la celebración concluyó orgullosamente, “no había el menor desorden en cualquiera de los
entretenimientos, todos estuvieron muy felices con la exaltación del Emperador al trono”. Las actividades documentadas incluyeron los desfiles de funcionarios y dignatarios locales, montaron en caballos, hubo marcha de soldados, músicos, y dos compañías de matachines, presentaciones teatrales y bailes de comunidades indígenas.

    La historia es siempre global, nacional, pero también local. Cuando leí en este documento que estos bailes sucedían, me pregunté si fue trasmitido a estas comunidades indígenas que el Plan de Iguala alteraría los derechos soberanos anteriormente bajo la regla española. Esta celebración de 1822, estaba enfocada a la Independencia Mexicana, pero no conmemoraba necesariamente el 16 de septiembre. Aunque, los Archivos Mexicanos de Nuevo México revelan que cinco años después esta fecha particular pudo haber sido observada localmente. El documento al que me refiero, es de Chihuahua, fechado el 11 de agosto de 1827 y lleva como título “preparativos y ceremonias que deben ser hechos para celebrar las funciones cívicas y religiosas en los días 16 y 17 del mes de septiembre venidero, recomendado por la comisión especial denominada para ese propósito...” Este documento describe varios acontecimientos que funcionarios locales planearon para celebrar “el grito glorioso”. Los planes para la celebración indicaron una misa en honor a los individuos que habían dado su vida por la causa, seguido por los discursos de costumbre, por los saludos de artillería, y por otros acontecimientos “propios a la dignidad de la ocasión”. No está claro si este documento fue para detallar lo que fue planeado para la ciudad de Chihuahua o si la intención era para servir como una guía para las actividades en Santa Fe.

   La evidencia de estos planes para celebrar el día 16 de septiembre en Nuevo México viene específicamente de un 25 de agosto de 1835, documento en que un comité fue el encargado de realizar los acontecimientos para que Santa Fe se celebrara “el aniversario glorioso” de la Independencia Mexicana. Se abrió la celebración a la media noche de 15 con un saludo de fusil, que estaba planeado concluir al amanecer. Con el disparo del cañón, las campanas sonaron por una hora. Los oficiales del ayuntamiento, junto a los funcionarios de gobierno y las tropas se congregaron frente al palacio, acompañados por músicos y una procesión alrededor de la plaza. La procesión paraba para escuchar un discurso patriótico. Todo seguido por diversas actividades como el baile de la lonja. Concluyendo las actividades la tarde del 17, con una corrida de toros en la plaza". (1) 

   El documento continúa, te invito a leerlo completo, en la referencia doy en enlace a la publicación hecha luego del colquio.


Fuente:

1.-  Bicentenario de la Independencia de México. Zacarías Márquez Terrazas, compilador. Coloquio Internacional. Universidad Autónoma de Chihuahua. Chihuahua, 2010. Documento electrónico.

viernes, 7 de noviembre de 2014

De placas y héroes de la Independencia.

   Placa a la memoria del General Ignacio López Rayón , colocada el 16 de septiembre de 1899 en el Templo de la Veracruz, en la ciudad de México.

   Durante las Fiestas del Centenario se colocaron un buen número de placas conmemorativas a los más variados episodios de la guerra de Independencia. Esta se encuentra en Morelia, Michoacán, y marca el lugar en donde estuvo preso, en 1814, el General Mariano Matamoros.

   También en Morelia se localiza esta placa en la casa en donde se efectuaran las primeras Juntas de Conspiración por la Independencia de México.

   En Silao, Guanajuato, está la placa que marca el lugar en donde estuviera preso  Francisco Javier Mina, fue colocada en el marco de las festividades del Centenario de la Consumación, en 1921.

   En Cuquío, Jalisco, está la placa en la casa en donde don Miguel Hidalgo se hospedó la noche del 17 de enero de 1811, luego de la derrota de Puente de Calderón.

    En el muro oriente de la antigua Basílica de Guadalupe vemos esta placa: "A la imperecedera memoria del protomártir de la Independencia Nacional Lic. D. Francisco Primo de Verdad y Ramos, síndico del Ayuntamiento de México de 1808, en cuyo seno germinaron los primeros planes de emancipación política de la Nueva España. Murió misteriosamente el 4 de octubre del mismo año, por haber invocado ante la junta de notables reunidos el 9 de agosto anterior el principio de la soberanía popular; siendo inhumado su cadáver en esta Basílica. El Ayuntamiento e Guadalupe Hidalgo le consagra este recuerdo como homenaje a su heroico valor cívico, hoy 4 de octubre del año de 1921, Centenario de la Consumación de la Independencia de México".

   En el muro sur de la Parroquia de Santa Ana, en el Barrio de Peralvillo, vemos la placa que recuerda que allí cantó su primera misa don Mariano Matamoros.

   Frente al templo de Santo Domingo, en el centro histórico de la ciudad de México está la placa que dice: "La ilustre heroína insurgente Doña Leona Vicario de Quintana Roo murió en la recámara de la esquina de esta casa a las nueve de la noche del 21 de agosto de 1842. La Comisión Nacional del Centenario de la Inependencia consagra este recuerdo a su memoria. 9 de Septiembre de 1910".

   Una de las muchas placas que hay en Dolores Hidalgo, Guanajuato, esta se localiza en el Jardín de la Constitución. Fue colocada en 1947 por la Secretaría de la Defensa Nacional.

sábado, 27 de septiembre de 2014

27 de Septiembre, el cumpleaños de Iturbide, 28 de Septiembre, la Consumación de la Independencia.

    Cada 15 de Septiembre oigo aquella historia que asocia la fecha que se volvió el inicio de las festividades, la víspera, del inicio de la guerra de Independencia, con el nacimiento de Porfirio Díaz. Mucho se ha dicho que fue él quien implementó que la Ceremonia del Grito ocurra el 15 de Septiembre a las 23 horas, en lugar de las 6 de la mañana del 16 de Septiembre que fue cuando realmente ocurrió eso que hemos dado en llamar "el Grito de la Independencia". Se asocia ese poder, megalomanía o egolatría que, -dicen- tenía don Porfirio Díaz, con la coincidencia del día de su Santo (San Porfirio) con el día de su cumpleaños (80 para 1910) con la de la víspera del día Independencia (el 15 de Septiembre).

    Pero hasta ahora, 27 de Septiembre de 2014 no he oído aun la historia que asocie la Consumación de la Independencia con el cumpleaños de Agustín de Iturbide. ¿Acaso otro capítulo de culto a la personalidad, megalomanía o egolatría? No lo sé, pero habrá que revisar algo en la vida de Iturbide que es, precisamente su nacimiento, el cual, se dice fue complicado y su madre se encomendó a los hermanos médicos Cosme y Damián, ambos Santos, que la iglesia Católica los celebra el 26 de Septiembre cuando el trabajo de parto comenzó. Fue complicado, razón por la cual doña Josefa de Arámburu Carrillo y Figueroa, madre de Iturbide, pide la intervención divina a través de las reliquias que de fray Diego de Basalenque del templo de San Agustín en Morelia, finalmente el parto se da y nace Agustín de Iturbide, que lleva el nombre del fundado de la orden religiosa por la devoción que su madre tenía a ellos, y el de Cosme y Damián por lo ya expuesto. Todo esto ocurre en 1783.

    Y ocurre que es el propio Iturbide el que define la entrada del Ejército Trigarante a la ciudad de México sea el 27 de Septiembre de 1821, cuando cumplía 38 años. Y para nosotros, los mexicanos, nos escriben en la Historia patria que la Consumación de la Independencia se da justo el 27 de Septiembre, pero el documento se firma el 28 de Septiembre, en buena medida está ocurriendo lo mismo que con el 15 y 16 de Septiembre, una fecha la da la tradición y la otra, la real, la dan los hechos y los documentos.

ACTA DE INDEPENDENCIA DEL IMPERIO MEXICANO

Pronunciada por su Junta Soberana, congregada en la capital de él en 28 de septiembre de 1821.

La Nación Mexicana, que por trescientos años ni ha tenido voluntad propia, ni libre el use de la voz, sale hoy de la opresión en que ha vivido.

Los heroicos esfuerzos de sus hijos han sido coronados, y esta consumada la empresa eternamente memorable que un genio superior a toda admiración y elogio, amor y gloria de su patria, principio en Iguala, prosiguió y llevo al cabo arrollando obstáculos casi insuperables.

Restituida, pues, esta parte del Septentrión al ejercicio de cuantos derechos le concedió el Autor de la naturaleza y reconocen por inenajenables y sagrados las naciones cultas de la tierra, en libertad de constituirse del modo que mas convenga a su felicidad, y con representantes que puedan manifestar su voluntad y sus designios, comienza a hacer use de tan preciosos dones y declara solemnemente, por medio de la Junta Suprema del Imperio, que es Nación soberana e independiente de la antigua España, con quien en lo sucesivo no mantendrá otra unión que la de una amistad estrecha en los términos que prescribieron los tratados; que entablara relaciones amistosas con las demás potencies, ejecutando respecto de ellas cuantos actos pueden y están en posesión de ejecutar las otras naciones soberanas; que va a constituirse con arreglo a las bases que en el Plan de Iguala y Tratados de Córdoba, estableció sabiamente el primer jefe del Ejercito Imperial de las Tres Garantías; y, en fin, se sostendrá a todo trance, y con el sacrificio de los haberes y vidas de sus individuos (si fuere necesario), esta solemne declaración, hecha en la capital del Imperio, a 28 de septiembre del año de 1821, Primero de la Independencia Mexicana.

Agustín de Iturbide. Antonio, obispo de la Puebla. Juan O'Donoju. Manuel de la Barcena. Matías Monteagudo. José Yañez, Lic. Juan Francisco de Azcarate. Juan José Espinosa de los Monteros. José Maria Fagoaga. José Miguel Guridi y Alcocer. El marques de Salvatierra. El conde de Casas de Heras Soto. Juan Bautista Lobo. Francisco Manuel Sánchez de Tagle. Antonio de Gamma y Córdoba. José Manuel Sartorio. Manuel Velásquez de León. Manuel Montes Argüelles. Manuel de la Sota Riva. El marques de San Juan de Rayas. José Ignacio García Illueca. José Maria de Bustamante. José Maria Cervantes y Velasco. Juan Cervantes y Padilla. José Manuel Velásquez de la Cadena. Juan de Orbegoso. Nicolás Campero. El conde de Jala y de Regla. José Maria de Echeverría y Valdivieso. Manuel Martínez Mansilla. Juan Bautista Raz y Guzmán. José Maria de Jáuregui. José Rafael Suárez Pereda. Anastasio Bustamante. Isidro Ignacio de Icaza. Juan José Espinosa de los Monteros, vocal secretario. (1)

Tres años después, el 19 de Julio de 1824, Iturbide sería fusilado en Padilla, Tamaulipas, lo que vemos en la foto es la "pirámide" que se levantó para marcar el sitio de la ejecución, actualmente no existe debido a que allí se construyó una presa e inundó la villa de Padilla. La entrada del Ejército Trigarante la describiría de la siguiente forma Carlos María de Bustamante en su documento: "Llegó el día más fausto que pudiera ver la nación mexicana" del cual extraigo lo siguiente:

   "Desde muy temprano empezaron a entrar gentes de todas clases, carruajes y equipajes por las diversas garitas y calzadas que circuncidan la capital, y se ocuparon las calles y plazas por un gentío inmenso que iba a gozarse con el espectáculo del mayor ejército que aquí se ha visto.
   Este, viniendo por la garita de Romíta, camino de Tacubaya, principió su marcha dentro de la ciudad a las diez de la mañana, y concluyó dadas las dos de la tarde.
   Entró por la calle de S. Francisco, y dando vuelta por la calle de Palacio, se fue retirando a sus respectivos cuarteles y alojamientos que se les tenían señalados.
  Venía con el mayor órden marchando, dividido según las divisiones que ocupó la línea de su acantonamiento sobre México; empezando la Columna de granaderos en columna por compañías, é interpolándose después las demás armas, según exije el órden de marcha.
   A la cabeza del ejército se presentó el general Iturbide a caballo que precedía en la vanguardia rodeado de sus ayudantes y estado mayor, con las parcialidades de indios, los principales títulos de castilla, y crecidísimo número de vecinos de México.
   En frente del convento de S. Francisco encontró al ayuntamiento; echó pié a tierra y recibió juntamente con los plácemes una hermosa llave de oro, en una fuente de plata, por uno de los cuatro maceros, que le entregó el alcalde ordinario más antiguo coronel D. Ignacio Ormaechea, órgano de los votos del pueblo mexicano, que lo aplaudía, devolvíósela Iturbide dándole gracias por los servicios que había prestado la municipalidad en la lid de la Independencia.
   Continuó su marcha a caballo por estar lastimado de una pierna, y en la plaza mayor se multiplicaron los vivas y aplausos más festivos.
   Para antes de empezar a entrar el ejército, se trasladó de su casa a Palacio el Sr. O'Donojú, y allí recibió al General Iturbide acompañado de todas las corporaciones.
   Habiendo acabado de desfilar el ejército (que vieron Iturbide, O'Donojú y todo el concurso desde el balcón) se trasladaron todos a la Catedral, donde se entonó el himno Te-Deum por el señor arzobispo, y duró hasta cerca de las tres de la tarde, sin que cesaran en todo el día las salvas de artillería ni los repiques de campanas". (2)


Fuentes:

1.- Documentos Históricos Constitucionales de las Fuerzas Armadas Mexicanas. Senado de la República. México, Primera edición, 1965. Cuatro Tomos. Tomo I. p. 105.

De la crisis del modelo borbónico al establecimiento de la República Federal. Gloria Villegas Moreno y Miguel Angel Porrúa Venero (Coordinadores) Margarita Moreno Bonett. Enciclopedia Parlamentaria de México, del Instituto de Investigaciones Legislativas de la Cámara de Diputados, LVI Legislatura. México. Primera edición, 1997. Serie III. Documentos. Volumen I. Leyes y documentos constitutivos de la Nación mexicana. Tomo I. p. 214.

Independencia Nacional Tomo II. Morelos – Consumación. Coordinador: Tarsicio García Díaz. Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Seminario de Independencia Nacional. Universidad Nacional Autónoma de México – Biblioteca Nacional – Hemeroteca Nacional. México, 2005. Páginas 366. Tomado de: Gaceta Imperial de México, 16 de octubre de 1821.

Tomada del sitio electrónico: 500 años de documentos.

2.- Independencia Nacional Tomo II. Morelos – Consumación. Coordinador: Tarsicio García Díaz. Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Seminario de Independencia Nacional. Universidad Nacional Autónoma de México – Biblioteca Nacional – Hemeroteca Nacional. México, 2005. Páginas 345-348. Tomado de: C. M. de Bustamante, Cuadro histórico..., t. V, pp. 315-316. 

Tomada del mismo sitio electrónico.

lunes, 28 de julio de 2014

Las exequias más solemnes del siglo XIX, las de Agustín de Iturbide.

    Si bien la idea de Cabezas de Águila es la Ruta de Hidalgo 1810-1811, no podemos dejar de nombrar a un personaje de la Independencia que, al inicio de la misma estaba de parte de los realistas y al finalizar la guerra se volvió el Consumador de la ansiada independencia y no solo eso, Agustín de Iturbide se proclamó Emperador. Imperio efímero pues no había cumplido un año cuando fue exiliado y, al volver a México fue fusilado. A todo esto agreguemos una mera curiosidad: la Consumación ocurrió el 27 de Septiembre de 1821, día en que Agustín de Iturbide cumplía justo 38 años pues él nació en Valladolid el 27 de Septiembre de 1783. ¿Casualidad que la entrada del Ejército Trigarante haya sido justo ese día o fue una satisfacción que el consumador se ofreció?

    Era 1823, estando en el exilio, Iturbide escribe su Manifiesto en el cual dice que todo lo que hizo fue siempre pensando por el bien de la nueva nación. El 19 de julio de 1824 fue fusilado en Padilla, actual estado de Tamaulipas, allí mismo fue enterrado. Luego, e 6 de agosto de 1838 se decretaría su exhumación y el traslado de sus restos a México. En 1970 fue construida una presa que inundaría a Padilla, el cementerio en donde fue fusilado y en donde fuera exhumado quedó bajo las aguas, de algún modo, el que en 1838 se hayan trasladado sus restos serviría para rescatarlos del olvido, el destino final de ellos sería la capilla de San Felpe de Jesús en la Catedral Metropolitana de la ciudad de México.

  "Conociendo sin miedo de errar en esta vez, el congreso actual decretó el 6 de agosto de ese año, que las cenizas de D. Agustín de Iturbide fuesen ecshumadas del cementerio de Padilla, trasladas á la Capital de la República para el 27 de Septiembre, Aniversario del día más puro, el más bello cuantos ha alumbrado el sol; de aquel día en que el ejército consumó una obra gigantesca, conducido por un genio, y era saludado en las calles de México con lágrimas de regocijo por un pueblo agradecido".

    "Los ministros de lo Interior y de la Guerra, D. José Joaquín Pesado y el general D. José Morán, comunicaron sus órdenes para el digno cumplimiento de decreto tan deseado. El ministro de lo Interior espidió un correo estarordinario a Ciudad-Victoria, y acompañó a las órden dada al gobernador de Tamaulipas, una instrucción del lugar y términos en que se debían encontrarse los restos del Sr. Iturbide para asegurarse de su identidad, de cómo y con qué solemnidades los debía ecshumar, a quien y con qué seguridades los debía entregar, &c. El Sr. gobernador pasó a Padilla en persona, acompañado de su secretario, todas las autoridades y de otras personas de Ciduad-Victoria, y citó a varios curas y jueces de los contornos para presenciar aquel acto, al que concurrieron además gentes de todas las poblaciones de aquel país. Al proceder a la ecshumación se encontraron esactas las señas dadas en la instrucción del ministerio,y el interior del sepulcro y los restos en los términos que allí se describían.

   "Por el ministerio de la Guerra se dio órden al comandante general de San Luis Potosí que hiciese marchar de aquel punto hasta Padilla una partida de tropa para que recibiese, escoltase y condujese bajo su responsabilidad los restos del Sr. Iturbide, hasta entregarlos en México, y al mismo tiempo se autorizó al gobernador de Tamaulipas  para que en caso de que esta partida no llegase a tiempo , pidiese otra de la guarnición más inmediata. El día 22 de agosto, a presencia del gobernador del departamento, de las demás autoridades civiles y eclesiásticas, y de un numeroso concurso, se hizo la ecshumación, y hasta los habitantes de aquel pueblo, que tuvo la desgracia de ser el teatro del horrendo sacrificio, honraron la memoria de su libertador, dice el parte, con manifestaciones públicas de aprecio y veneración

    "Al estraerse los restos de la fosa, se hizo un inventario formal de ellos; se encerraron en una urna de madera forrada de terciopelo negro, con galones y franjas de oro y con la lleve de esta se entregó al oficial D. Arcadio Cantón, que con una partida había venido a Padilla de la sección del ejército del Norte en Soto la Marina, llamado por el gobernador para que los condujese hasta donde encontrara al oficial enviado de San Luis con el mismo objeto, y que no había llegado ese día. Se pasó la caja a la Iglesia Parroquial, donde con asistencia de las autoridades de la Capital y de la Villa se cantó un solemne responso. Concluido este acto se pasó al alojamiento del gobernador donde quedó custodiado por una guardia de la tropa de Yucatán. De todos estos hechos se levantó una acta autorizada, de que se remitió copia auténtica al gobierno supremo.

    "El día 23 salieron los restos de Padilla, comenzando su viage a México, a cuyo fin se dispusieron unas andas y una mula con gualdrapas negras. En Ciudad-Victoria se les hicieron honras fúnebres con toda la pompa que correspondía. Se enlutó el salón de la Junta Departamental, se levantó un catafalco en la iglesia, se visitó de negro a la tropa, que hizo a su vez la descargas y demás honores militares. El día 28 salieron los resto de Ciudad-Victoria, desde cuyo punto hasta México atravesaron doscientas leguas. (...) Se honraron las cenizas en San Luis, en Querétaro, en San Juan del Río, en Tula, &c. Luego se supo por parte oficial del comandante de Cuautitlán la llegada a aquel punto de os restos de Iturbide, el día de 23 de septiembre, los habitantes todos de la Capital se prepararon para recibirlos".

   La reseña señala que pasaron luego por el pueblo de Santa Isabel, era el 25 de Septiembre, seguirían luego a la Villa de Guadalupe en donde habría una solemnidad, luego continuarían a la garita de Peralvillo para continuar a su destino: el templo de San Francisco. "En una capilla interior del Convento de San Francisco se depositó la caja con las correspondientes seguridades bajo la responsabilidad del Guardián, llevándose la llave el Prefecto, después de haberla ceñido con unas fajas a las que puso su sello, y quedando además bajo custodia de una numerosa guardia. Por la estrechez del tiempo y por ser tan plausible como el del 27 de septiembre el aniversario del juramento de la Independencia, se difirieron los honores fúnebres del Primer Gefe para el 27 del siguiente mes de octubre".

   "Así es que al entrar de frente en aquel magnífico templo, los concurrentes quedaban asombrados al aspecto imponente y magestuoso que se presentaba á su vista. El fondo de la iglesia estaba vestido de negro desde las bóvedas hasta el pavimento: lo estaba igualmente en toda su altura las cuatro columnas del centro del crucero, resaltando más en aquel inmenso fondo oscuro un haz de tres banderas trigarantes, atada y colocada en cada una de las columnas á cierta elevación . Los colores de todas estas banderas estaban en armonía con un grandioso pabellón tricolor suspendido bajo la media naranja, cuyo círculo tenía veinte y una varas de circunferencia y del cual salían abriéndose cuatro fajas también tricolores de más de cuatro varas de ancho á colocarse sobre los capiteles de las columnas enlutadas en que se hallaban las banderas.

"Terminaba este pabellón por su estremo superior en un penacho trigarante. Como para disputar la altura al pabellón, se levantaba un suntuoso catafalco a más de treinta pies de elevación, su base tenía seis varas por cada lado del cuadrado con tres o cuatro gradas: encima un pedestal, y sobre este la esbelta pirámide. En la cúspide trunca de su cono se colocaron los restos de D. Agustín de Iturbide dentro de una urna de cristales y bronce dorado. cerrada con una cubierta de lo mismo, que tenía encima los trofeos en que se miraban erguida el águila nacional: todo el conjunto de cortes y molduras era de un trabajo acabado.

   "Los huesos se dispusieron de manera que formaban un cuadrado tejido y piramidal, comenzando por los fémores y los radios y acabando por las clavículas, atadas todas las piezas menudas y fragmentos: encima se colocaron los restos que ecsistían de la cabeza: el occipital, los dos parietales, el hueso macsilar superior y los fragmentos del inferior: completándose con cera las partes que faltaban del cráneo: todo esto asentado sobre un almohadón de terciopelo negro.

   "En la cornisa superior del cuerpo que servía de base a la pirámide, se pusieron los despojos del Sr. Iturbide: el sombrero y manto de la órden de Guadalupe: su propio uniforme de general mexicano, su banda, su bastón, su sombrero y su espada". Fue así como, el 24, 56 y 26 el catafalco se mantuvo en el templo de San Francisco, ese día 26 de octubre, salieron rumbo a la Catedral, dicen que miles de personas llenaban la antigua calle de San Francisco y la de Plateros hasta llegar al Zócalo, que todos vestían luto y que los edificios mostraban gallardetes negros, que la procesión fue la más solemne nunca antes vista, con caballos aderezados todos en negro, que era tal la multitud que, cuando la urna entraba en Catedral, las últimas personas salían de la procesión en el templo de San Francisco, ese día 26 hubo una solemnidad y el 27 de Octubre de 1838 se cantaría en latín una misa solemnísima, las exequias de Agustín de Iturbide. Fue en una de las presidencias de Santa Anna que se decreta la exhumación de los restos, pero es diez años después que se publica la crónica de los ceremoniales.

Agustín de Itrubide

Autor de la Independencia Mexicana
Compatriota, llóralo.
Pasagero, admíralo.

Este monumento guarda las cenizas de un héroe.
Su alma descansa en el seno de Dios.

Fuente:

Descripción de la solemnidad fúnebre con que se honraron las cenizas del héroe de Iguala, Don Agustín de Iturbide en Octubre de 1838. Lo escribió por órden del Gobierno Don José Ramón Pacheco, y se publica por disposición del Exmo. Sr. Presidente  General D. José Joaquín Herrera. México. Imprenta de I. Cumplido. 1849

domingo, 2 de febrero de 2014

Desatemos el nudo sin romperlo: Los Tratados de Córdoba.

   La guerra de Independencia comenzó, bien lo sabemos, a la hora prima del 16 de Septiembre de 1810 en el pueblo de Dolores, intendencia de Guanajuato; fue el cura Hidalgo quién llamó al pueblo para levantarse en contra de los españoles. A las pocas horas el incipiente movimiento se encontraba en la Hacienda de la Erre, a tan solo dos leguas de distancia de Dolores, allí Hidalgo pronunció aquella frase ya célebre de "ya se le ha puesto el cascabel al gato". Once años después, en la villa de Córdoba, intendencia de Veracruz, la frase fue otra, como otro fue el que la pronunció: "desatemos el nudo sin romperlo", lo dijo Agustín de Iturbide, era el 24 de agosto de 1821. La consumación de la Independencia estaba próxima a ocurrir.

  "La historia de Córdoba contiene pasajes muy importantes en la formación del México de nuestros días. Fue en esta región donde surgió Yanga, el esclavo africano que con un grupo de sus compañeros escapó del yugo de los hacendados españoles que los sometían a agotadoras jornadas en el cultivo de la caña de azúcar. Para sobrevivir los negros cimarrones insurrectos atacaban las diligencias, por lo que 30 caballeros de Huatusco, Coscomatepec y Amatlán le pidieron al virrey don Diego Fernández de Córdoba su venia para fundar una villa a la cual a la vera del camino real de Veracruz a México, para protegerse de los asaltos, cual concedió en 1609 tras obtener licencia del Rey de España Felipe III. Posteriormente Yanga se convierte en el primer libertador de América al obtener el indulto y la libertad de sus seguidores y funda el pueblo de San Lorenzo de los Negros, hoy Yanga

 "En mayo de 1821, en plena guerra insurgente y al trascender el Plan de Iguala en el que Agustín de Iturbide pactó con Vicente Guerrero la creación del ejército trigarante, los criollos cordobeses que aspiraban a la libertad, se unieron al coronel insurgente José Joaquín Herrera y tomaron la plaza. El coronel realista Francisco Hevia se dispuso recuperarla y atacó a los insurrectos que durante seis días se defendieron con valor. Hevia murió de un balazo en la batalla llamada de la "Casa Quemada". Posteriormente llegaron refuerzos insurgentes comandados por don Francisco de Miranda y lograron la rendición de los realistas el 21 de mayo de 1821 tras de encarnizada batalla. Ese día en Córdoba se escribió una página de gloria en la historia.

 Con la firma de los Tratados de Córdoba el 24 de agosto de 1821 entre Agustín de Iturbide y Juan de Odonojú, en este mismo edificio de Zevallos, se logró al fin la consumación de la independencia de México y el final de 300 años de dominación española, la legitimidad y trascendencia de los Tratados de Córdoba fue la culminación de once años de sangrienta guerra y es tan importante como el inicio del movimiento independentista. (1)






   "La vigorosa resistencia en la villa de Córdoba el 21 de mayo de 1821 fue uno de los más notables episodios y el patriotismo de sus vecinos en esta ocasión , honró justamente su nombre. Córdoba fue elevada a ciudad el 12 de diciembre de 1830 y el 2 de noviembre de 1880 obtuvo el título de Heroica. (2)





Fuentes:

1.- Renaud Ramírez, Enrique. Ficha informativa en la Casa Zevallos. Patronato del Museo de la Historia de Córdoba.

2.- Placa en la plaza de la Casa Quemada.

jueves, 6 de junio de 2013

Una placa que recuerda la Consumación en San Juan de los Lagos, Jalisco.

   Curiosa por demás es esta placa que se encuentra justo en la esquina sur de la Catedral Basílica de San Juan de los Lagos, Jalisco; se trata de una calle que lleva el nombre de Agustín de Iturbide y en el Centenario de la Consumación de la Independencia, el 27 de septiembre de 1921, es de las pocas que recuerdan la fecha en las calles de las poblaciones mexicanas.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Una placa levantada para conmemorar el Centenario de la Consumación de la Independencia. Mexticacán, Jal.

 Es en la fachada principal de la parroquia de San Nicolás de Tolentino en el pueblo de Mexticacán, en la región norte de los Altos de Jalisco, en donde se ubica esta que es una de las pocas comunidades que, n 1921, recordaron el Centenario de la Consumación de la Independencia.. La placa dice: "1821-1921. Al libertador D. Agustín de Iturbide en el Primer Centenario  de la Consumación de nuestra Independencia Nacional. Las autoridades eclesiástica y civil. Mezticacán, 27 de Setiembre".