DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE
FIDEL CASTRO RUZ, PRIMER MINISTRO DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, EN EL ACTO
CELEBRADO CON LOS TRABAJADORES BANCARIOS, EL 19 DE OCTUBRE DE 1959.
(VERSION TAQUIGRAFICA DE LAS OFICINAS DEL PRIMER
MINISTRO)
Compa�eros:
Yo
quer�a explicarles primero lo siguiente:� que a pesar de haber sido uno de los
d�as de m�s trabajo �ltimamente, yo no hab�a querido faltar por ning�n concepto
a este acto de los bancarios.� Las
razones son numerosas.� En primer lugar,
he tratado de venir siempre a todos los actos que han convocado los
trabajadores, y as� nos hemos ido reuniendo desde el principio con cada uno de
los sectores, y solamente hemos faltado en aquellas oportunidades en que nos ha
sido absolutamente imposible asistir.� En
segundo lugar, por tratarse de una federaci�n de la que todos recordamos su
conducta en la lucha contra la tiran�a.
Es
decir que si de alguna manera se le puede reconocer a un sector obrero su
historia y sus sacrificios, y esa manera es tomarse un tiempo en medio de los
dem�s programas por importantes que esos sean, esa es la forma, a pesar de
haber coincidido el acto de hoy con el comienzo del ASTA, de todas formas vine
a la asamblea, para expresarle as� nuestro reconocimiento al sector bancario.
No
se trata de una cuesti�n de escoger entre aquellas cosas que podemos hacer por
cuestiones de sentimientos.� Si se guiara
uno solamente por los sentimientos, si fuera una cuesti�n de sentimientos, pues
naturalmente que no habr�a discusi�n y optar�a por estar aqu� todas las horas
que fuera necesario con ustedes.� Sobre
todo aqu� puedo hablar en espa�ol (RISAS).�
A los distinguidos visitantes del ASTA he tenido que hablarles hasta en
ingl�s.� No es el idioma de uno, pero
como una cuesti�n de cortes�a con los visitantes pues hice el esfuerzo.� Creo que me entendieron, porque yo creo que el
lenguaje de la sinceridad, aunque se pronuncie con sonidos distintos, es el
mismo aqu� que en cualquier pueblo del mundo.
All�
hab�a delegaciones de 80 pa�ses, y en realidad se mostraron inclinados a
ayudarnos a nosotros en el esfuerzo por desarrollar la industria
tur�stica.� Pero, en fin, todo este
programa del ASTA tiene una extraordinaria importancia para nosotros, y uno
debe estar siempre en el lugar que m�s le pueda interesar a su pa�s:� unas veces en una
monta�a, otras veces en un llano, otras veces en una ci�naga, otras veces en un
cayo y otras veces hablando ingl�s ante una convenci�n de agentes de turismo.
En
eso hemos estado en el d�a de hoy, y realmente satisfechos de la extraordinaria
impresi�n que m�s de 2 000 delegados de todos los pa�ses est�n recibiendo
de nuestro pueblo.� Porque es como si
todo el pueblo se hubiese puesto de acuerdo por hacer un m�ximo esfuerzo, como
comprendiendo lo necesitada que est� nuestra patria de comprensi�n en todo el
mundo, lo necesitada que est� nuestra patria de defensores en todo el mundo, lo
necesitada que est� nuestra patria de que la verdad se conozca en todo el
mundo.� Los cubanos puede decirse que se
han extremado en expresar lo que es Cuba en estos momentos, tanto nos hemos
extremado todos que hasta yo me puse...�
(RISAS Y APLAUSOS.)
As�
que estamos todos haciendo un m�ximo esfuerzo para lograr una victoria de orden
moral, que ya la estamos logrando en el hecho de que el n�mero de agentes de
turismo inscritos sea en este momento mayor del que haya tenido ninguna otra
convenci�n del ASTA, a pesar de los horrores que se dicen de la Revoluci�n, del
Gobierno Revolucionario y de Cuba en el extranjero, a pesar de �Times�, �Life�, etc�tera, etc�tera, etc�tera (RISAS).
Es
decir que hay que confiar en los pueblos.�
No hay, adem�s, otra alternativa.�
Hay que confiar en los pueblos.�
Hay que confiar en que la humanidad ha llegado a la etapa en que el
hombre piensa.� Hay que pensar en que se
ha llegado a la etapa en que est�n siendo destruidos tambi�n los grandes
monopolios de las opiniones p�blicas.�
Esos que se han adjudicado el privilegio de hacer creencias y de hacer
opiniones en todo el mundo, esos tambi�n est�n viendo llegar el fin de su
imperio como consecuencia de un hecho que es el despertar de la conciencia de
los pueblos.� De otra forma no se
concebir�a que a pesar del n�mero de veces con que se repite sistem�tica y
tenazmente todo g�nero de campa�as falsas contra Cuba, tenga, sin embargo, Cuba
tantas simpat�as en el mundo entero (APLAUSOS), y se puedan llevar a cabo
eventos de esta magnitud, y que de todas partes del mundo vengan en n�mero
mayor de los que han acudido a ning�n otro pa�s para las convenciones del ASTA.
Pero
adem�s de este triunfo moral que significa para Cuba �sobre todo de la forma en
que se est� logrando ese triunfo con la colaboraci�n tan entusiasta y tan
formidable del pueblo�, est� el hecho cierto de que nosotros podremos tener en
el turismo una de nuestras grandes fuentes de empleo, de riquezas y de
reservas.� �Por qu�?� Porque tenemos la fortuna de poseer una serie
de factores que, al igual que ocurre, por ejemplo, con el tabaco, el az�car, o
algunas frutas tropicales, nos favorecen de manera ventajosa sobre cualquier
otro pa�s.
Y
a pesar de los pesares, quiero decir, a pesar de todas las cosas malas que nos
han pasado a nosotros, lo cierto es que todo no ha sido infortunio para
Cuba.� El infortunio en nuestra historia
ha estado precisamente en los fallos que hemos tenido en la pol�tica, o en las
desgracias que hemos tenido en la pol�tica, desde el mism�simo instante en que
un conquistador desembarc� aqu� y empez� a amarrar indios, y a perseguir los
indios y a esclavizar los indios y a matar los indios (APLAUSOS).
Desde
entonces hemos vivido cuatro siglos bajo ese signo tr�gico de la pol�tica como
obst�culo del sistema de gobierno, como enemigo del progreso del pa�s y enemigo
de los intereses de los hijos del pa�s.�
Problema que no se resolvi� con la independencia ni mucho menos, sino
que en cierto sentido hasta se agrav�; sin embargo, despu�s de esta larga
odisea se nos presenta la oportunidad, al fin, de hacer una cosa muy sencilla:� que el sistema
coincida con los intereses de la naci�n y del pueblo.
De
esa forma podemos empezar a convertir en felicidad para el pa�s lo que en otros
tiempos fue desgracia, porque concit� el ego�smo, concit� la avaricia, concit�
el deseo de dominio, concit� la explotaci�n.�
Y el haber tenido una tierra feraz para el az�car fue solo nuestra
desgracia; y el haber tenido una tierra rica en minerales era nuestra
desgracia, de donde todas las bondades y los bienes que la naturaleza nos hab�a
dado se hab�an convertido en causa de nuestras miserias.� Hasta que se nos presenta la oportunidad de
convertir todas las cosas maravillosas que la naturaleza nos ha dado en la causa
de la felicidad de nuestro pueblo (APLAUSOS).
Esa
ha sido, sencillamente, la pol�tica de la Revoluci�n, tan sencilla que hasta
los muchachos de kindergarten la entienden.�
Desde que empez� por poner un fin total y definitivo a la pr�ctica cuatricentenaria de robarse el dinero del pueblo, de
llenarse los bolsillos con los importes, con los recursos de la naci�n, desde
esa cosa tan sencilla como es el no robar �que nos parece algo tan f�cil, como
que entiendo que el 98% del pueblo no roba, algo tan sencillo que lo practica
el 98% de la poblaci�n, porque bien arreglados estar�amos si todo el mundo le
estuviera robando a todo el mundo�, pues eso fue lo primero que se hizo
necesario implantar, para empezar por ah� a seguir una pol�tica que en todos
los �rdenes sin excepci�n sigue la l�nea inflexible de poner al servicio de la
naci�n y de su pueblo los recursos de la naci�n.
Esa
pol�tica se manifiesta en una serie de aspectos, entre ellos el turismo,
naturalmente.� Es decir que �para no
referirnos m�s que a ese rengl�n� tenemos condiciones naturales extraordinarias:� playas como no
existen en ning�n otro pa�s del mundo, un clima, una tierra, y sobre todo un
pueblo que posee condiciones para convertir a Cuba en algo que queremos
convertir, y en lo que la vamos a convertir:�
en el pa�s m�s visitado del mundo (APLAUSOS).
Es
decir que vamos a convertir el turismo en una de las fuentes de riquezas m�s
grandes del pa�s, por la ventaja que tiene el turismo de que no tiene cuota, no
son tantos visitantes m�s o tantos visitantes menos, sino que todo depende del
arte que tengamos los cubanos de aumentar hasta lo infinito el n�mero de
visitantes a nuestra tierra, a disfrutar de esas ventajas naturales que poseemos
con car�cter privilegiado.
As�
que no es solamente la agricultura, no es solamente la industria, sino que otro
de los sectores important�simos a desarrollar en la econom�a del pa�s es el
turismo; otro sector de la econom�a del pa�s que, al igual que la agricultura,
podemos desarrollar de inmediato.� No es
como la industrializaci�n, que requiere un gran n�mero de divisas, un gran
esfuerzo de ahorro y, adem�s, los t�cnicos; es decir, es un programa que
requiere m�s tiempo.� El turismo, con
preparar los lugares naturales que tenemos, pues tiene posibilidades de
desarrollo inmediato igual que la agricultura, y de la misma manera que se est�
desarrollando la agricultura, se est� desarrollando el turismo.� Primero el turismo interior, para que nadie
tenga que irse a pasear a otros lugares donde no va a encontrar las cosas
maravillosas que tiene aqu� (APLAUSOS).
Pudiera
parecer una cosa sin importancia para la econom�a general del pa�s que se
preparen magn�ficos balnearios, que se construyan cientos y miles de caba�as, y
sin embargo es una de las cosas m�s importantes que se puede hacer para la
econom�a, porque cada uno de esos compatriotas que se van all� a albergar en
esas caba�as y a visitar esos lugares de Cuba, son cubanos que no van a ir al
extranjero a gastar los 50 millones de d�lares que en pasear por el extranjero
nos gast�bamos los cubanos.
Y
algo m�s:� se
est� despertando en el pueblo un verdadero inter�s por las cosas de su pa�s, y
est� pasando en el turismo lo mismo que pasaba en la industria, que est�
produci�ndose un cambio:� de despreciar lo
del pa�s al extremo que se le pon�a un nombre extranjero al producto, se est�
operando un cambio en la mentalidad del pueblo.�
Y ya en vez de estar pensando en una serie de lugares que hab�an visto
en una tarjetica postal y hab�an o�do hablar en el
extranjero, creyendo que eran mejores que los de Cuba, pues est� produci�ndose
un aumento extraordinario en las excursiones del interior, tan grande que hasta
un optimista como yo se ha sentido asombrado de eso.
Es
que ha ido tan r�pidamente, es tan extraordinario el n�mero de turistas que hoy
est� visitando Isla de Pinos, Vi�ales, Soroa, la Ci�naga de Zapata, los
balnearios que se est�n desarrollando all� �y que por no dejar de visitar
visitan hasta la ciudad nueva que se est� construyendo en La Habana del
Este (APLAUSOS)�, es tan extraordinario el n�mero de
cubanos, que uno se asombra.
Les
puedo dar como ejemplo que en el d�a de ayer, visitando uno de esos centros que
vamos a desarrollar, me encontr� a una serie de rebeldes que lo que menos yo me
imaginaba era que el domingo se iban a conocer alg�n lugar por ah�
(RISAS).� Y me los encontr� all� de
casualidad, infinidad de personas y con un entusiasmo extraordinario.� Y lo curioso es que encuentran maravillosos
lugares donde se est� empezando a hacer, �c�mo ser� eso cuando se
terminen!� (APLAUSOS), y que adem�s lo
disfrutan extraordinariamente, sin grandes sacrificios para su econom�a ni para
la econom�a del pa�s, como ocurr�a antes, que salir era privilegio de una parte
de la poblaci�n, con sacrificio de su standard
personal de vida y, adem�s, con sacrificio de los intereses de la naci�n.
Por
eso, cuando ya empezamos por fomentar el turismo en el interior, no solo
estamos proporcionando la satisfacci�n de una serie de necesidades del pueblo,
que tiene necesidad de vivir con alg�n aliciente, que tiene necesidad de
distraerse, de descansar, sino que al mismo tiempo ya eso se refleja de modo
grandemente positivo para la econom�a del pa�s.
Y
luego viene el otro aspecto:�
la atracci�n del turismo extranjero, que es donde podemos llegar
a cifras verdaderamente fabulosas, si no hacemos m�s que trabajar con inter�s y
con entusiasmo con ese objetivo.� Y he
visto, por ejemplo, pueblos como el de Vi�ales que era un pueblo empobrecido
�uno de los pueblos que hace 20 a�os ten�a 20 000 habitantes y ahora tiene
17 000; ese ha sido uno de los pocos pueblos de Cuba que ha disminuido de
poblaci�n�, el entusiasmo que reina all� en aquella zona, donde ya no hay un solo
desempleado, porque est�n trabajando en las obras; y donde ya hay una escuela
con 130 matriculados, una escuela de turismo, y donde los primeros 70 ya est�n
recibiendo clases all� con profesores voluntarios que les ense�an idiomas, les
ense�an todos los conocimientos necesarios para servir como gu�as o empleados
de todos los centros tur�sticos.
As�
se va a formar tambi�n de inmediato otra escuela en Candelaria, que est� cerca
del otro centro tur�stico, que es el de Soroa.�
Y as� tendremos que ir creando escuelas de turismo para preparar en las
mejores condiciones a los ciudadanos de cada uno de esos pueblos para darles
empleo en esa actividad.
Esperando
desde hace tiempos inmemoriales que se hiciera algo por ellos, est�n hoy llenos
de optimismo y llenos de euforia por la rapidez y por las perspectivas que
representa el desarrollo del turismo.�
As� que habr� zonas de Cuba donde el turismo ser� la industria m�s
importante:� el
turismo nacional y el turismo extranjero, y donde todo se est� organizando bajo
un sistema.
A
estas escuelas van los j�venes, se matriculan, estudian.� Estudian los hombres y las mujeres, los
blancos y los negros, porque es all�, desde las simientes, donde hay que ir
librando la batalla contra los prejuicios y las discriminaciones
(APLAUSOS).� Y ser�n escogidos exclusivamente
por su capacidad, y tendr�n su escalaf�n, y cada zona se esmerar� en ser la que
mejor atienda al visitante, porque sabe que de la eficiencia con que atienda al
visitante depender� cada vez un n�mero mayor de turistas y un volumen mayor de empleos.
Con
ese criterio estamos desarrollando toda la isla, que posee desde aguas termales
como no las tiene ning�n lugar del mundo hasta zonas de pesca, mar�timas, como
no existen en otros lugares; hasta la pesca fluvial, cuya importancia se revela
en un dato:� el
hecho de que, por ejemplo, en Estados Unidos las industrias dedicadas a
fabricar av�os de pesca venden, seg�n noticias, 2 000 millones de pesos en
av�os de pesca.� Dos mil millones de
pesos es lo que venden.� Sin embargo,
actualmente en Estados Unidos est�n atrasados en la atenci�n que oportunamente
debieron darles a los problemas de la recr�a de los peces de agua dulce.� Y nosotros ya tenemos casi construido un
centro de recr�a ictiol�gica, m�s claramente:� un lugar donde se cr�an peces para
repartirlos (APLAUSOS).� Tenemos
estudiadas ya 540 lagunas, y vamos a producir 100 millones de truchas todos los
a�os para depositarlas en esas 540 lagunas, situ�ndonos en una posici�n de
ventaja sobre cualquier otro pa�s del mundo en cuestiones de pesca fluvial,
porque la mar�tima ya la tenemos ah� (APLAUSOS).
Casi
no ser�a necesario dar explicaciones de ese tipo; pero la verdad es que son
cosas a las que nunca les prestamos atenci�n, sin darnos cuenta de la riqueza
que pueden significar.� Y as� puede ser
que oigamos que el compa�ero Pedro Miret, en el
Ministerio de Agricultura, est� dedicado a sembrar posturas de �rboles y a
sembrar postes en las lagunas (RISAS), y algunos pensar�n:� �Bueno, �y esas bober�as para qu�?� �Sin embargo, tienen una importancia de orden
econ�mico extraordinaria, porque cuando esa parte de la poblaci�n de los pa�ses
de Canad� y Estados Unidos que no encuentran all� satisfacci�n a su afici�n por
el deporte de la pesca, se traslade a pescar en esas 540 lagunas, m�s algunas
m�s artificiales que tenemos que hacer en las represas y en las zonas donde se
necesiten, significar�a solo por ese concepto un aumento extraordinario de
turistas que, claro, no ven�an hasta ahora porque no hab�a ni gu�as, ni lagunas
organizadas, ni centros de recr�a, ni truchas, ni nada absolutamente
(APLAUSOS).� Aqu� ven�a el turista, iba
al Tropicana, ve�a bailar una rumba, se jugaba 100
pesos all� en la ruleta y se iba al otro d�a (RISAS).
Luego
alrededor de ese turismo pues se desarrolla una industria para producir los
implementos que se necesitan para la pesca:� botes, varas y anzuelos, en fin,
industrias que se van desarrollando alrededor de eso.
(DEL
PUBLICO LE DICEN:� �Tenemos
la playa de Can�mar ah�, que se cura uno tambi�n.�)
�En
la de Can�mar?
�Es
que t� no conoces el balneario de Elguea!� (RISAS.) �Yo creo que all� la gente hasta se rejuvenece
(RISAS).� No exagero.� Algunos que, por ejemplo, padezcan de reuma
cr�nico y los tenga envejecidos, pues cuando se les quita el reuma se
rejuvenecen, naturalmente (RISAS).
As�,
por ejemplo �ya que hablamos de reuma�, tenemos aguas termales:� una de ellas, la
que acababa de mencionar ahora, que nadie conoc�a �y yo era el primero que no
la conoc�a.� No vayan a creer que
nosotros sab�amos m�s que los dem�s ni mucho menos.� Nosotros hemos ido aprendiendo sobre la
marcha todas estas cosas.� Pero al igual
que una gran cantidad de cubanos, hab�a un ciudadano, como en el caso este, que
hab�a pasado por las escuelas, hab�a le�do la geograf�a, hab�a pasado por la
universidad, hab�a estudiado, y cre�a que ten�a algunas ideas de las cosas de
Cuba, y no sab�a que exist�an esos balnearios.
Que
levanten las manos los que no lo sab�an (El p�blico levanta las manos).
Y
que levanten las manos los que lo sab�an (EXCLAMACIONES DE:� ��Nadie!�).
Bueno,
pues resulta que son posiblemente los mejores del mundo.
�Sab�an
ustedes que hab�a un lugar de Cuba donde el agua sal�a echando humo?� (EXCLAMACIONES DE:� ��No!�)� (Del p�blico le preguntan que d�nde.) �All� mismo (RISAS).
Nosotros,
que est�bamos convencidos de que aqu� no exist�an volcanes ni las m�s remotas
posibilidades, no ten�amos ni idea de que exist�an estas aguas termales desde
48 hasta 52 grados.� Y no solo aguas
termales:� aguas
termales donde a los pocos metros hay un manantial de agua sulfurosa, sale otro
de agua ferrosa, otro de yodo, de combinaciones qu�micas y, adem�s, todo con
alta radiactividad, y ni siquiera lo sab�amos.
Pues
bien:� en este momento hay ya una comisi�n
del Instituto Hidr�ulico, de la Junta de Planificaci�n de expertos en todas
estas cuestiones, que est�n recorriendo en un viaje r�pido todos los balnearios
de aguas termales en el mundo para recoger lo mejor de cada uno de ellos y
hacer aqu� el mejor del mundo (APLAUSOS).
Cuando
se piensa, por ejemplo, que solamente en Estados Unidos hay 8 millones de
reum�ticos (RISAS Y EXCLAMACIONES), am�n de otros n�cleos que pudieran
necesitar de este tipo de agua, se explican las posibilidades que nuestro
turismo tiene, si brindamos sencillamente las facilidades, y nos preparamos, y
hacemos una informaci�n, y hacemos llegar por todos los medios la informaci�n.
�Sab�an
ustedes, por ejemplo, que las aguas de Santa Fe, en Isla de Pinos, eran
superiores a las de Vichy, tan famosas, y de las
cuales al que m�s y al que menos le hicieron tomar alguna botella alguna
vez?� (EXCLAMACIONES DE:� ��No!�) �Pues resulta que, analizadas qu�micamente, son
superiores a las famosas aguas de Vichy; sin embargo
nosotros, en vez de embotellar aquellas para distribuirlas aqu�, pues tra�amos
agua desde Francia.� Y as� por el estilo,
las aguas de San Diego de los Ba�os, que all� sencillamente uno de los
problemas es que las aguas de alba�al tengo entendido que salen m�s arriba del
lugar donde tiene que ba�arse la gente all�.�
Y ahora mismo se est�n haciendo proyectos para hacer el alcantarillado,
el desag�e, todo eso, y preparar all� tambi�n un gran centro.� Y as� vamos a ir preparando, desde la
Pen�nsula de Guanahacabibes hasta Baracoa, incluyendo la Ci�naga de Zapata,
Cayo Largo, Isla de Pinos, todos los cayos, todas las playas, la Sierra Maestra
con todos sus lugares hist�ricos, y hasta el Pico Turquino (APLAUSOS), por
donde va a pasar una carretera, y donde en su oportunidad vamos a construir
tambi�n un hotel.
De
esta forma vamos a ir desarrollando todos los centros de posible
aprovechamiento tur�stico, con m�s que justificadas razones para albergar la
esperanza de convertir a Cuba en el primer centro tur�stico del mundo, en una
industria que no tiene cuota.� �Y saben
con qu� vamos a hacer todo eso?� �Saben con
qu�?� Con el impuestico
que les pusimos a las bebidas alcoh�licas (RISAS Y APLAUSOS).
Con
eso sencillamente vamos a darles empleo nada menos que de 15 000 a
20 000 cubanos todos los a�os, en la construcci�n de todas esas
obras.� Empleo permanente cada a�o, por
lo menos, a 5 000 personas m�s; 5 000 personas por a�o con empleo
permanente en las obras que se construyan.�
Y as�, con una fuente de recaudaci�n que servir� para despu�s invertir
no solamente lo que se recaude por concepto de esos impuestos, sino todo lo que
vayan produciendo esos centros tur�sticos.�
Es decir que ir� en aumento creciente, que lo que cada a�o se invierta
en turismo ser� m�s.� Y as� llegar� el
momento en que casi se convierta en una necesidad venir a Cuba si alguien quiere
saber lo que es un pa�s saludable (APLAUSOS).
Creo
que estamos en condiciones de desarrollar esos planes ahora.� Estamos en condiciones excepcionales para
desarrollar esos planes, puesto que precisamente cuentan con los recursos que
antes no contaron, y con los prop�sitos que antes nadie alberg�; porque antes
era cuesti�n de intereses.� Por lo
general los hoteles se constru�an por la libre, cada cual pon�a el precio que
m�s le conven�a, cada cual ten�a el sistema que mejor le pareciera.� No era como ahora, que todos esos centros que
estamos desarrollando se rigen por las mismas normas; esos centros no se
construyen con criterio de tratar de explotar al m�ximo un peque�o n�cleo de
visitantes, sino tratar de prestarle ese servicio al m�ximo a la poblaci�n,
como se ha hecho con las playas p�blicas, y que al mismo tiempo que sirvan para
turistas extranjeros en invierno, sirvan en el verano para el turista nacional.
El
turista extranjero no viene en el verano, porque aqu� ocurr�a esto:� en invierno
nuestros turistas iban a Miami, los de Estados Unidos y el Canad� ven�an aqu� y
ten�an m�s o menos los mismos precios que en Miami; y cuando ven�a el verano,
entonces los hoteles de nosotros se hac�an m�s caros y los de Miami se bajaban
hasta el m�nimo.� Entonces muchas personas,
en vez de ir a Varadero y en vez de ir a playas cubanas, se iban a Miami en el
verano.� Ahora nosotros lo vamos a hacer
al rev�s:� ahora
los precios en invierno van a ser aqu� m�s altos que en el verano ���por lo menos, los precios de los hoteles y
de los centros tur�sticos que organicemos� y en invierno un poquito m�s altos
pero no mucho m�s altos, a precios que permitan el aprovechamiento de la
corriente tur�stica extranjera, pero que sean mucho m�s bajos que los que se
cobren en las ciudades que antes compet�an en el extranjero con nosotros.
As�
que ustedes ir�n comprendiendo �y lo ir� comprendiendo el pueblo cada vez
mejor� el porqu� se hace repoblaci�n forestal, el porqu� se hace repoblaci�n
fluvial.
Yo
estoy seguro de que todos ustedes van a ser alg�n d�a m�s o menos lejano
aficionados a la pesca de truchas, por ejemplo (RISAS), y van a tener una
magn�fica laguna cerca de La Habana, porque van a tener la Laguna de Ariguanabo.� No la de
ahora, eso no es laguna, es un pantano.�
Pero vamos a hacer una laguna, que va a ser una de las m�s grandes de
Cuba, construy�ndole un malec�n, construy�ndole un muro de contenci�n para
represar el agua, sembr�ndole all� el tipo de vegetaci�n que necesitan los
peces y, en fin, todo ese problema de la pesca que es una ciencia, es una
verdadera ciencia.� Por cierto, no vayan
a pensar que nosotros sab�amos de eso algo; pero es que son cosas que pueden
llegar a despertar el inter�s humano por todas las cosas interesantes que
encierra.� Ir�n comprendiendo el porqu�
del ASTA, ir�n comprendiendo el porqu� del esfuerzo que ha desarrollado el
Gobierno Revolucionario, porque hemos hecho ya relaciones con m�s de 2 000
agentes de turismo de 80 pa�ses, a los cuales el pueblo est� poniendo especial
esmero en atender (APLAUSOS).
As�,
por ejemplo, tenemos el caso del aeropuerto de Rancho Boyeros, construido por
los trabajadores en menos de 45 d�as (APLAUSOS), trabajando nueve por ocho, con
lo cual esta cuadrilla de obreros �que es la 510� se ha ganado el honor de ser
la pionera en el trabajo revolucionario (APLAUSOS), permiti�ndose hacer una
obra que ha sido la admiraci�n de todos los que han llegado all�, asombrados de
ver el adelanto que se obtuvo en tan breves d�as, lo cual demuestra que
solamente con el esfuerzo podremos nosotros llegar a tener un porvenir mejor
para todos, porque sencillamente mientras no elevemos a trav�s de todos los
esfuerzos posibles la capacidad de producci�n del pa�s, mientras no elevemos la
producci�n per c�pita de la naci�n, no podremos
aspirar a aumentar el standard de vida.� No es posible, por ejemplo, que pueda
disfrutar del mismo standard de vida un pa�s con una
producci�n per c�pita de 1 000 � de 1 500,
� de 2 000 pesos, que un pa�s con una producci�n per
c�pita de 300 pesos al a�o, cual es el caso de los pa�ses subdesarrollados como
Cuba.
Esos
obreros se esforzaron de tal manera que, al mencionar lo que hab�an hecho ellos
esta ma�ana en la Convenci�n del ASTA, arrancaron el aplauso un�nime de todos
los agentes de viaje.� Y lo mismo los
obreros gastron�micos est�n haciendo un esfuerzo extraordinario.� Ahora acabaron de servir los empleados
gastron�micos m�s de 2 500 cubiertos ��m�s de dos
mil quinientos cubiertos!� con una eficiencia extraordinaria (APLAUSOS).� De esta forma vamos poco a poco encauzando la
naci�n por el �nico camino que puede conducir a una verdadera felicidad para el
pueblo, a una verdadera soluci�n definitiva de nuestras miserias y de nuestras
limitaciones.
En
ese esfuerzo tenemos que contribuir de manera especial los que estamos en
mejores condiciones de hacerlo, porque hay casos tales de penuria en el pueblo,
hay todav�a tanta amargura y tanto dolor en muchas familias, que casi valdr�a
la pena que los ciudadanos pasasen de vez en cuando por hospitales, donde no
est�n siquiera todos los que necesitan estar hospitalizados y donde el per c�pita que se da de seis o de ocho pesos por enfermo no
alcanza para comprar determinadas medicinas que son m�s costosas.� Y se enfrenta el gobierno al tremendo dilema
de escoger entre dedicarse a gastar el presupuesto todo en hospitales y no
hacer calles, ni alcantarillas, que servir�an precisamente para disminuir las epidemias
y las enfermedades; dedicarse a hacer una cosa y no hacer las dem�s, cuando en
realidad tan urgente es hacer escuelas, como hacer hospitales, como hacer
alcantarillas, como establecer industrias y centros tur�sticos.� En fin, que tenemos que ir reparti�ndolos,
porque no podemos dedicar todos los recursos a resolver una cosa.
Sin
embargo, son tan grandes las deficiencias, que por muchos presupuestos que se
ponen nos encontramos los casos de los hospitales donde vemos familias �madres
all� con las hijas� �que, por ejemplo, son de familia pobre, y se ve aquella persona
sufriendo, porque s�, se le pueden brindar determinadas medicinas; pero hay
otros tipos de medicinas que no alcanzan los presupuestos aumentados en los
hospitales para brind�rselas.� Y lo
triste que resulta ver que no se puede aliviar el dolor de un ser humano, de un
compatriota, por no tener sencillamente el dinero necesario para ello.
Cuando
se contemplan estas cosas ah�, cara a cara con la realidad, y vemos episodios
de los cuales no nos enteramos, es cuando acaba uno de indignarse, de pensar en
ese ego�smo que llega incluso a la protesta, al disgusto y a las campa�as
contrarrevolucionarias por el sencillo hecho de que se ponga un impuesto
(APLAUSOS) a art�culos de lujo que bien podemos privarnos de ellos, mientras
haya todav�a hermanos nuestros que est�n sufriendo esas tragedias en la
desesperaci�n sin que nadie los ayude.
Pues
bien, �la sociedad tiene la obligaci�n de ayudarlos!� (APLAUSOS.) �Por algo se forma parte de una naci�n, por
algo se forma parte de un pueblo, porque una naci�n y un pueblo es la garant�a
de todos y cada uno de los individuos de esa naci�n.� Es como la p�liza de seguros con que cuenta
cada ciudadano:� la
ayuda de los dem�s, la ayuda del resto de los que viven en ese pa�s al que no
se puede valer por s� mismo; de lo contrario no tiene sentido pertenecer a un
pueblo, ni pertenecer a una naci�n, ni pertenecer a una sociedad, donde cuando
nos vemos en una terrible dificultad nada ni nadie viene en ayuda de nosotros.
As�
se encuentran todav�a miles y decenas de miles de cubanos cuya situaci�n
desgraciadamente no se puede resolver de la noche a la ma�ana, porque bastante
que hay que lidiar para ir poniendo, frente al ego�smo y frente a la ambici�n
humana, frente a los odios de los privilegiados, las medidas de justicia que
una a una, hoy en el campo, ma�ana en la ciudad, un d�a sirven para resolver
problemas de educaci�n, otro d�a problemas de tierras, otro d�a problemas de
comunicaci�n, otro d�a problemas sanitarios, y, sobre todo, la gran
soluci�n:� la soluci�n del problema
econ�mico de la ciudadan�a.
Bastante
que hay que lidiar frente a poderosos intereses, frente a poderosos ego�stas,
frente a poderosos y desvergonzados elementos que por todos los medios tratan
de sabotear y de ir obstaculizando el camino de la Revoluci�n (APLAUSOS),
porque hay que estar en medio de todo esto para saber cu�nto se ha saboteado a
la Revoluci�n y cu�nto se han esforzado aqu�
determinados intereses nacionales y extranjeros para hacerla fracasar.
Esos
son los que protestan airados contra cualquier medida que salva a la
Revoluci�n, porque en el fondo albergan la esperanza de que esas medidas no se tomar�n y que la Revoluci�n fracase por aqu� o por all�.� Son los que siembran el miedo.� Son los que acuden all�, en el extranjero, a
esos organismos que no representan ni mucho menos la verdad de los pueblos ni
los sentimientos de libertad de los pueblos, a tejer intrigas contra la patria
cubana, a hablar incluso de que no hay libertad de expresi�n en nuestro pa�s,
donde lo mismo en espa�ol que en ingl�s, lo mismo en la prensa escrita que en
los cables internacionales, se han escrito los peores oprobios de la
Revoluci�n, porque sencillamente nuestra filosof�a ha sido dejarlos que
escriban; porque tenemos m�s fe en la verdad que en todo el poder de que aqu� hicieron gala los grandes
privilegios, sembrando la mentira y la confusi�n en los pueblos (APLAUSOS);
porque creemos sencillamente que en la vida p�blica del pa�s la primera
condici�n que hay que tener para que una idea se siga o para que a un hombre se
le crea es su moral por encima de todas las dem�s cosas (APLAUSOS PROLONGADOS).
Aqu�
la cuesti�n no es de libertad o de no libertad.�
�La cuesti�n es de verg�enza o no verg�enza!� (APLAUSOS.) ��La cuesti�n es de patriotismo o de no
patriotismo!� (APLAUSOS.) �Lo que ocurre es que hab�a unos cuantos
acostumbrados a chantajear a todo el mundo (APLAUSOS), sin que hubiera alguien
con valor o con moral como para par�rseles al frente, para retar a los que aqu� fueron elementos tab�es que
hac�an y deshac�an reputaciones y destru�an a su antojo la moral de los
hombres.
Mas
los tiempos cambian.� Las circunstancias
cambian.� Las conciencias se crean en los
pueblos y los que anta�o fueron los todopoderosos �hacedores� �y deshacedores�
de reputaciones, hoy solo tienen que ajustarse no a normas legales, porque aqu�
se ha mentido hasta la delincuencia, aqu� se ha escrito hasta la delincuencia,
aqu� se han divulgado noticias que en cualquier lugar del mundo se castigar�an
con la pena de c�rcel, porque, �en qu� pa�s no se castigar�a el anuncio de que
ha sido invadida la provincia tal o la provincia m�s cual?� �En qu� pa�s del mundo no se castigar�a
semejante atentado a la tranquilidad y a la fe de la ciudadan�a?� (APLAUSOS.)
Sin
embargo, hoy escriben impunemente los desvergonzados.� Escriben impunemente sin que un polic�a les
pase por la puerta de su casa.� Valientes
ahora, al escribir en medio del respeto de un gobierno que saben...� (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS.)
Valientes
ahora, cuando saben que no les ocurre nada.�
Valientes ahora, cuando saben que no corren ning�n riesgo.
�Valientes
ahora como cobardes ayer!� (APLAUSOS.) ��Sin pudor escriben los desvergonzados todo su
veneno y toda su ciza�a contra el esfuerzo m�s grande y m�s prometedor, en el
minuto m�s luminoso de la patria, que es este que est� viviendo Cuba!� (APLAUSOS.)
Es
cosa de preguntarse con qu� recursos se sostienen hoy algunos de esos
libelos.� Hay que empezar a preguntarse
ya si dinero de criminales de guerra o dinero de corporaciones extranjeras
est�n pagando y est�n sosteniendo las campa�as contrarrevolucionarias
(EXCLAMACIONES Y APLAUSOS), porque no se explica que anta�o hubiesen podido
sobrevivir a base de decenas de miles de pesos que les daba la tiran�a y que no
tengan dificultades econ�micas hoy, cuando el Gobierno Revolucionario no se
pliega ante el chantaje (APLAUSOS).
Extra�o
resulta el br�o y la tenacidad, es decir, la constancia, con que d�a a d�a se
dedican a destilar su gotica de veneno.
�Qu�
quieren?� �Que los clausuremos?� �Pues no!�
(EXCLAMACIONES DE:�
��No!�), nos los vamos a clausurar porque van a morir de anemia
(EXCLAMACIONES), de la anemia que produce la ausencia de simpat�as, de la
anemia que produce el desprecio del pueblo; porque en el fondo ha existido esa
campa�a provocativa, esa campa�a de provocaci�n, para tratar de llevar al
Gobierno Revolucionario a medidas a las que el Gobierno Revolucionario est�
empe�ado en no llegar.
En
el fondo es todo una gran conjura de intereses, porque esos intereses poderosos
afectados por la Revoluci�n, ego�stas cuando se trata de llevarle ayuda a
cualquier infeliz, a cualquiera que incluso pueda salvar un hijo con el peso
que recibiera de una mano generosa, esos intereses ego�stas, avaros con los que
pudieran necesitar de ayuda, son en cambio generosos hasta el m�ximo para pagar
libelos y para sostener esas campa�as contra la Revoluci�n.
Aqu�
hay que de una vez definir bien claro los campos.� Hay que de una vez dejarse de bober�as.� Hay que acabar de comprender que no hay m�s
que dos caminos, no hay m�s que dos caminos:� �Servir a la patria o estar contra la
patria!� (APLAUSOS), y todos los que de
un modo o de otro tratan de debilitar el prestigio de la Revoluci�n, tratan de
debilitar la Revoluci�n, est�n ayudando a los enemigos de la patria.
No
hay, pues, aquellas posiciones con que se trata de disimular la impudicia de
servir a intereses contrarios al pueblo, que es el �nico inter�s al que
nosotros defendemos.� No se pueden
disimular esas posturas de los que cuando no tratan de destruir la Revoluci�n,
tratan cuando menos de frenarla, y cuando no tratan de frenarla, tratan por lo
menos de que disminuya la aceleraci�n, y por todos los medios se empe�an en
ponerle piedras en el camino.
No
caben alternativas, y a nosotros no nos importan los que puedan estar contra la
Revoluci�n.� �Los que nos importan son
los que est�n con ella!� (APLAUSOS.) �Y los que quieran estar en la cerca, esos, a
estas horas �a estas horas� ser�an mejores enemigos que compa�eros; es decir
que har�an m�s da�o como compa�eros que como enemigos.
Y
as�, no crean que no ha existido resistencia:� no cejan un instante, no descansan un minuto
a pesar de todos los reveses.� Y no
descansar�n, porque mientras m�s fuerte ven la Revoluci�n y m�s identificada
con el pueblo, m�s la odian, m�s se sienten irritados contra ella, y aunque
luego parezca que no existe esa intenci�n, est� permanente en determinados
sectores y elementos.
Por
eso, en la misma medida en que avanza la Revoluci�n, tiene que consolidarse y
tiene que organizarse, porque �como dec�a� todas las medidas justas que se van
tomando han encontrado resistencia.� Y
por eso tendremos que luchar muy duro antes de poder completar la obra de la
Revoluci�n, y tendremos que revestirnos de toda la paciencia necesaria para
saberla llevar adelante, en la medida de nuestras fuerzas.
Cada
d�a tenemos que consolidarla organiz�ndonos mejor, sobre todo entre los
campesinos y entre los trabajadores (APLAUSOS).�
Tenemos que ir federaci�n por federaci�n, y federaci�n por federaci�n
creando una conciencia s�lida, y hacer de cada federaci�n obrera un ej�rcito de
la Revoluci�n (APLAUSOS).� Hacer de los
bancarios, de los gastron�micos, de los portuarios, de los ferrocarrileros, de
los autobuseros, de los del transporte en general,
los de la construcci�n, en fin, de uno por uno de los sectores trabajadores del
pa�s, verdaderas legiones de defensores de nuestra Revoluci�n (APLAUSOS), como
vamos a hacer con todos y cada uno de los campesinos de nuestro pa�s,
organiz�ndolos a trav�s de las zonas de desarrollo, para hacer invencible esta
Revoluci�n, porque hay algo en que debemos estar muy claros:� si un d�a somos d�biles �aunque siempre
habremos un n�mero suficientemente grande para morir defendi�ndola�, m�s
alentados se sentir�n los enemigos para atacarla.
Mientras
m�s fuerte, m�s inatacable; mientras m�s fuerte sea la Revoluci�n y mejor
organizada, menos tendremos necesidad de combatir y de derramar la sangre,
porque ante un pueblo bien organizado, un pueblo cuyos hijos m�s entusiastas y
numerosos se aprestan a defenderla hasta con la �ltima gota de sangre, contra
ese pueblo no hay quien se atreva (APLAUSOS).�
No importa que sea un pueblo peque�o.�
Contra ese pueblo firme y unido, contra ese pueblo donde cada sector es
como la columna de un ej�rcito, y cada hombre y cada mujer es como un soldado
de ese ej�rcito, un pueblo donde cada guajiro sea como un soldado de la
Revoluci�n, ese pueblo es un pueblo invencible, ese pueblo es un pueblo
inatacable (APLAUSOS).
A
los que tienen miedo o a los que predican el miedo hay que decirles:� �T�ngale miedo al
miedo, porque el miedo si es peligroso (APLAUSOS).� T�nganle miedo al miedo, porque el miedo
debilita; el miedo divide; el miedo produce escisiones.�
A
los que hablan de miedo hay que decirles que la �nica manera de sentirse todo
el pueblo seguro es no teniendo nadie miedo (APLAUSOS), porque entre las
t�cticas de los enemigos de las revoluciones est� la de sembrar la escisi�n por
miedo, entre los que tienen el valor de llevar adelante las medidas revolucionarias
y entre los que creen que si se toman las medidas revolucionarias el mundo se
acaba.
Una
de las t�cticas de la contrarrevoluci�n es sembrar el miedo, y la actitud del
pueblo debe ser:� �Miedo
para qu�?� (APLAUSOS.) ��Miedo para qu� si estamos dispuestos a morir
hasta el �ltimo cubano de verg�enza defendiendo esta causa, si estamos
dispuestos a no atemorizarnos ante nada ni ante nadie?� (APLAUSOS.)
Por
eso debemos hacer conciencia contra el miedo, porque lo malo no son las leyes
revolucionarias:� lo malo es asustarse porque
se dicten leyes revolucionarias, porque ese es el primer sentimiento
psicol�gico que la reacci�n explota para empezar a conquistar gente por miedo,
para que los miedosos frenen la Revoluci�n, para que los miedosos retranquen la
Revoluci�n como por un instinto de conservaci�n, cuando el instinto de
conservaci�n que debe prevalecer aqu� es el instinto de conservaci�n �y no por
miedo sino por valor� que nos dice que, siendo todos valientes, la Revoluci�n
ser� invencible y la Revoluci�n ser� inatacable.
A
esos que siembran el miedo o se asustan, hay que decirles que esa es
precisamente su perdici�n y que, si en realidad quieren conservar sus preciosas
vidas, lo mejor es que no tengan miedo (APLAUSOS).
Y
cada federaci�n debe ser como un baluarte.�
Ir cada vez haciendo m�s s�lida la uni�n de cada una de las federaciones
de trabajadores (APLAUSOS); es decir, m�s completa la identificaci�n dentro de
cada federaci�n y m�s completa la identificaci�n de cada federaci�n con el
Gobierno Revolucionario.� De manera que
el Gobierno Revolucionario cuando trace sus planes estrat�gicos, sepa con
qui�nes cuenta; con cu�ntas federaciones cuenta, y con cu�ntos guajiros cuenta
(EXCLAMACIONES DE:� ��Con
todos!�).
As�,
para dar una idea del poder�o, que ser�a el poder�o de Cuba, si convertimos a
cada miembro de cada federaci�n y a cada guajiro en un soldado de la
Revoluci�n, baste el ejemplo de esos campesinos de las dos primeras
cooperativas de Pinar del R�o, que llevan el nombre de �Granma� y de �Moncada�,
que con una patrullita de 12 hombres capturaron, despu�s de rendirlos
combatiendo, a una cuadrillita de criminales de guerra, que en Santo Domingo y
en los dem�s exilios estaban presentando como frente de guerra contra la
Revoluci�n.
Mientras
ellos hac�an esa propaganda, nosotros no nos preocup�bamos en estar gastando la
energ�a de los soldados recorriendo lomas tras lomas, ni en estar empleando
fuerzas militares para la captura de esos elementos.� Lo que hicimos sencillamente fue escoger a 12
campesinos, traerlos a La Habana, tenerlos 10 d�as en el campamento de Managua,
donde aprendieron alguna instrucci�n militar �ense�arles all� algunas
maniobras, hacerles disparar algunos tiros�, ponerles su sombrero de yarey,
como el mamb�, su camisa verde olivo y su pantal�n azul, y enviarlos con sus
M-1, sus mochilas, sus cananas y sus cantimploras a combatir contra ese famoso �frente�
de la contrarrevoluci�n (RISAS Y APLAUSOS).�
Y antes de cumplirse los 30 d�as, ese grupo de contrarrevolucionarios,
que desde el d�a primero de enero andaban huyendo por los mogotes, fueron
capturados, despu�s de rendidos, por la patrulla de los campesinos, a la que
solo se le escap� uno, que no tard� m�s que unas horas en ser capturado
tambi�n.
De
esa manera, con 12 campesinos, fue liquidado el �terrible ej�rcito� de la
contrarrevoluci�n en la provincia de Pinar del R�o; y el �comandante�,
designado por Trujillo el d�a antes, solo dur� 24 horas de �comandante�
(RISAS), porque antes de las 24 horas, despu�s de hacer una resistencia de 15 �
20 minutos a la patrulla de campesinos que les rodearon el sitio donde fueron
localizados, no supieron hacer otra cosa que presentarse con una ni�a en los
brazos pidiendo rendici�n.
Eso,
que en cualquier hombre es vergonzoso, lo es tanto m�s en un sujeto que estaba
pr�fugo precisamente por haber cometido m�s de 20 cr�menes durante la tiran�a.
As�,
aquellos guajiros, cumpliendo las instrucciones que se les hab�an dado de hacer
prisioneros, de que no se pod�a golpear ni se pod�a asesinar a ning�n
prisionero, porque para eso estaban los tribunales, los rindieron.� Y a pesar de que las primeras descargas de
los contrarrevolucionarios hab�an herido a un soldado rebelde que los
acompa�aba, esos campesinos que no hab�an combatido, que se compon�an en ese
instante de cinco campesinos solamente, enviaron a cuatro viejos y
experimentados criminales, y sanos y salvos los presentaron en la jefatura
militar de la provincia sin un solo maltrato.�
�Y cu�n diferente de lo que ocurr�a cuando eran ellos los que
capturaban a un campesino por simples sospechas!
Pero
el hecho es que entregaron las armas y se escudaron hasta en una ni�a para
buscar seguridades en el momento de plantear la rendici�n.� Con 12 campesinos solamente, sin emplear el
Ej�rcito Rebelde.� �Para qu� vamos a
emplear el Ej�rcito Rebelde si tenemos a los campesinos?
(DEL
PUBLICO LE DICEN:� ��Y
el pueblo!�)
Yo
digo en las monta�as (RISAS).
Esto
nos puede dar una idea de la fuerza con que cuenta la Revoluci�n cuando vayamos
consolidando esa identificaci�n entre los obreros y el Gobierno Revolucionario;
esa identificaci�n entre cada una de las federaciones y el Gobierno
Revolucionario, y en la misma medida en que se vayan desarrollando las zonas
donde se est� aplicando la reforma agraria; es decir, en toda la isla.
�Y
cu�n invencible no ser� esta Revoluci�n cuando pueda contar oportunamente con
esos factores!� Y para ello ha sido necesario
un proceso, y es necesario que crezca todav�a m�s la conciencia revolucionaria,
para que nosotros vayamos movilizando nuestras fuerzas en la medida en que las
vayamos necesitando.
Pero
lo decimos para que se sepa que sabemos d�nde estamos parados, y que sabemos
con lo que contamos para defender la Revoluci�n, y que no vacilaremos en
defenderla cuando sea necesario; pero de la manera en que nosotros defendemos
la Revoluci�n:� luchando, combatiendo,
con las armas cuando llegue el momento de combatir con las armas; con la verdad
cuando es cuesti�n de combatir con la verdad en la mano, sin acudir a los
m�todos a que quieren nuestros enemigos llevarnos, porque cada d�a, con una
provocaci�n mayor, lo que quieren es arrastrar a la Revoluci�n a m�todos de
violencia.� Y nosotros decimos que la
violencia la empleamos cuando venga la violencia.� Es decir que las armas las empleamos cuando
los enemigos de la Revoluci�n empleen las armas.
A
los dem�s, para desmoralizarlos, para destruirlos ante la opini�n p�blica, aunque
ese hip�crita �famoso ya por su doble cara, que responde al nombre de Jules Dubois (EXCLAMACIONES)� y ese grupito de descarados que se
van a predicar contra nuestra Revoluci�n, digan lo que digan y hablen lo que
hablen, ante un fen�meno nuevo para ellos, algo nuevo �porque acostumbrados al
chantaje se encontraron de repente con la verdad y la moral para decirla
(APLAUSOS); acostumbrados al chantaje, se encontraron con que el gobierno no se
callaba la boca frente a los ataques�, y entonces han inventado lo �ltimo, lo
m�s rid�culo que pueda concebirse, y es que no est�n en condiciones de igualdad
frente a las r�plicas del gobierno.� �Y
en qu� condiciones han estado los infelices que no ten�an un peri�dico ni un
espacio para decir una palabra, mientras sus intereses eran atacados por esos
mismos? (APLAUSOS.) Han inventado que hay presi�n.� Presi�n no, lo que hay es desprecio.� Presi�n no, lo que hay es que para hablar hay
que hablarle a alguien, y ese alguien es el pueblo.� �Y para hablarle al pueblo hay que tener
moral y hay que tener verg�enza y hay que tener raz�n!� (APLAUSOS.)
Y
as�, toda esa conjura ha estado siempre atenta a ver por d�nde debilitan la
Revoluci�n, por d�nde la dividen; a ver si logran descontento, instigando para
ver si se dividen los del 26 y los del Directorio, o los del Escambray y los
del Directorio; para ver d�nde encuentran una brechita para sembrar la ciza�a y
debilitar la Revoluci�n, encontr�ndose con que, muy por el contrario, cada d�a
es m�s s�lida la uni�n entre todos los elementos de la Revoluci�n, cada d�a es
mayor la conciencia revolucionaria del pa�s, y cada d�a es m�s firme la
convicci�n de que esta es nuestra fuerza y de que esa fuerza hay que mantenerla
y consolidarla.� �Y consolidarla con el
pueblo!� (APLAUSOS.)
As�
es que con esto no quiero decir m�s que una cosa:� que todo el mundo puede estar seguro
de que al pueblo ya es muy dif�cil que lo enga�en y lo confundan (EXCLAMACIONES
DE:� ��Nunca!�), que el pueblo est� muy
despabilado, que el pueblo ha aprendido mucho en los �ltimos a�os
(EXCLAMACIONES DE:� ��Primero hay que
matarnos!�), que el pueblo conoce aqu� a todos los descarados habidos y por
haber (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES).
Eso
es lo que irrita, eso es lo que irrita y es lo que desespera a los que cada d�a
son m�s insolentes y m�s desvergonzados en sus provocaciones.� Y lo que queremos decir es que ya podr�n
inventar todas las formulitas, ya podr�n inventar todos los cuentecitos,
ya podr�n inventar todas las maniobras, ya podr�n tratar de desempolvar cuantos
politiqueros se encuentren por ah�, que de esperanzas, �nada!� (RISAS), porque sabemos lo que es una
revoluci�n.� Sabemos que en un proceso
como este no se puede andar con vacilaciones ni con juegos, sabemos c�mo se
defiende una revoluci�n, sabemos aqu� los fines que se esconden detr�s de cada
una de las consignas de los contrarrevolucionarios, de cada una de sus provocaciones,
y podemos asegurarles que la Revoluci�n la defenderemos, �y la defenderemos
bien defendida!� Y que la defenderemos
sobre todo con los guajiros y con los trabajadores (APLAUSOS), y junto con los
guajiros y los trabajadores, con todo el resto del pueblo que no podemos llamar
guajiros ni trabajadores, porque son profesionales, porque son estudiantes, o
porque est�n contribuyendo con su esfuerzo a la liberaci�n econ�mica del pa�s.
Junto
con los obreros y los campesinos, el resto del pueblo.� Y digo los obreros, porque son los m�s
organizados; y digo los campesinos, porque tambi�n estar�n organizados y
porque, adem�s, los campesinos son, desde el punto de vista militar, un factor
de extraordinaria importancia, porque a nuestra tierra hay que defenderla
pulgada a pulgada, �rbol por �rbol, zanja por zanja, trinchera por trinchera,
monte por monte y loma por loma.� Y los
campesinos, que conocen los lugares, en cualquier tipo de lucha abierta que
tuviera que sostener el pueblo de Cuba, el rol de los campesinos ser�a un rol
de extraordinaria importancia.
�Pero
no ser�a solo el rol de los campesinos, ser�a el rol tambi�n de los
trabajadores y del pueblo en la ciudad frente a cualquier contingencia, porque
esta patria nuestra, s�pase de una vez por todas, sabremos defenderla hasta la
�ltima gota de sangre!� (APLAUSOS.)� Porque para destruir esta naci�n, para sojuzgar
esta naci�n hay que pelear, �y hay que pelear muy duro con nosotros!� �Hay que pelear muy duro y hay que pagar muy
caro cada pulgada de tierra que se nos intente arrebatar, porque en materia de
defender nuestra tierra y nuestra patria, sin vacilaciones decimos que nos
importa un bledo el poder�o del enemigo que nos ataque!� (APLAUSOS.)
Decimos
esto, porque hay muchos de esos elementos contrarrevolucionarios que est�n
esperanzados en que otro les venga a sacar las casta�as del fuego, que est�n
esperanzados en que la Revoluci�n se caiga un d�a porque la estrangulen
econ�micamente, o porque invadan nuestra patria (DEL PUBLICO LE DICEN:� ��Que se atrevan a
venir!�).
Hay
algunos que saben �porque no pueden cifrar otra esperanza� que estamos
cumpliendo con el pueblo y que ser� para ellos imposible contar jam�s para
nada, ni siquiera con una parte del pueblo que, aunque minoritaria, significara
alguna fuerza.� Saben que la abrumadora
mayor�a estar� siempre contra ellos, y cifran sus esperanzas en factores
externos.� y para esos que cifran tales esperanzas, bueno es que sepan
que aqu� hay que pelear, porque nosotros nos atrincheramos y peleamos aqu�, sin
importarnos qui�n o qui�nes sean los que nos ataquen (APLAUSOS).
Y
eso es bueno que se sepa.� Que se sepa
que no son meras palabras, que se sepa que no es demagogia de tribuna, que se
sepa que no es ret�rica de asamblea.� Que
se sepa.� Y que se sepa muy ciertamente y
muy absolutamente que nosotros somos un pueblo que estamos dispuestos a
defender nuestra tierra (APLAUSOS).� Y
eso es lo �nico que hace realmente poderoso al pueblo cubano.� Eso es lo que lo hace poderoso, sin que a
nosotros nos importen sabotajes m�s o sabotajes menos para que tengamos aviones
m�s o aviones menos (APLAUSOS).
Por
fin es que nosotros cuando empezamos no ten�amos aviones de ninguna clase.� Por fin es que nosotros no tendremos
aviaci�n, pero tenemos una infanter�a que es la mejor del mundo
(APLAUSOS).� No tendremos aviaci�n, pero
tenemos a unos guajiros que hay que sacarlos uno por uno y arrancarles la vida
para doblegarlos.� As� que no tendremos
aviaci�n, pero tenemos un pueblo que hay que respetarlo por su entereza y por su
valor (APLAUSOS).
As�
que aviones m�s o aviones menos no nos importan, ni aun cuando exista el
antecedente de que los mismos que hoy se preocupan de que nosotros no recibamos
aviones, aun cuando del territorio de los �preocupados� salgan las avioneticas que han llegado hasta tirar...� (EXCLAMACIONES), aun cuando de manos de los �preocupados�
vinieron las bombas que destruyeron ciudades cubanas, de manos de los �preocupados�
vinieron las armas que costaron millares de vidas cubanas, no importa porque
tenemos un pueblo que nunca se preocup� por los aviones con que pudi�ramos
contar.� No ya aviones, �ni siquiera
fusiles ten�amos!� Y una cosa s�
aprendimos, y es que los fusiles se le quitan al enemigo (APLAUSOS), �que los
fusiles se le quitan al enemigo!
(DEL
PUBLICO LE DICEN:� ��Y
los aviones tambi�n!�)
Los
aviones no los necesitamos, porque nosotros somos un ej�rcito de infanter�a
(APLAUSOS), y contra los aviones estuvimos luchando todo el tiempo; todo el
tiempo, hasta �ltima hora, tuvimos los aviones encima (Del p�blico le dicen
algo).� Al contrario:� los aviones sirven para enga�ar, o sea, para
enga�arse quienes los tienen, los que creyeron que con eso iban a resolver
todos los problemas, y result� que con eso lleg� el momento en que no ten�an ni
donde aterrizar los aviones (RISAS).
As�
que no nos importan las preocupaciones esas de esta hora, ni las amenazas de
estrangulamiento econ�mico, �porque mientras haya tierra aqu�, hay comida!� (RISAS.) Y, adem�s, porque nosotros tenemos
un espl�ndido porvenir.
Cuando
tengamos abiertas las puertas a todo el comercio del mundo, cuando seamos un
pueblo que no tenga que depender de un solo mercado, un pueblo en que podamos
situar nuestros productos en todos los mercados del mundo, vamos a desarrollar
todas nuestras posibilidades econ�micas, y nos vamos a dar verdadero gusto
vendiendo los productos de nuestra tierra a todos los rincones del mundo
(APLAUSOS), porque el colmo es que se pretenda que un pueblo no sostenga
relaciones comerciales con el resto del mundo, y que, adem�s, lo amenacen con
no comprarle lo que produce (APLAUSOS Y ABUCHEOS).� Puede decirse que es el colmo.� Es el colmo porque pr�cticamente es como
decirnos:� �Si haces
reforma agraria te estrangulamos econ�micamente; es decir que no puedes hacer
reforma agraria.� Es decir que all� no
mandas t�, sino nosotros mandamos all�.�
Ese
es el razonamiento:� �Si
hacen reforma agraria, acaban con los latifundios, los estrangulamos
econ�micamente.�� Entonces nosotros aqu�,
�qu� pintamos en este pa�s?� (Del p�blico
le dicen algo.) ��Para qu� entonces tener
una bandera, y un escudo, y un himno, y llamarnos...?� (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS).
Es
decir que nos amenazan con estrangularnos econ�micamente.� �Y nosotros estamos mancos?� (RISAS.) ��y
nosotros nos vamos a dejar cortar nuestras cuotas?� �Y nos vamos a dejar estrangular?� Porque sencillamente eso es poner un pa�s en condici�n
de subordinaci�n de otros; es poner un pa�s en condici�n de supeditaci�n total
en lo pol�tico y en lo econ�mico, porque la verdad m�s grande que se ha o�do
siempre es que no puede haber independencia pol�tica sin independencia
econ�mica.� �Qu� independencia pol�tica puede
haber en ning�n pa�s que cuando dicte una ley le digan:� ��Te matamos de hambre!?� (RISAS.)
Ese
es el caso.� S�, la realidad es que hay
quien trata de disimularlo aqu� con veinte cuentos y veinte bober�as, y veinte
fatalismos y veinte determinismos, que era como el fatalismo aquel de que no se
pod�a hacer una revoluci�n contra el ej�rcito y una serie de fatalismos por el
estilo, que la realidad ha demostrado que eran falsos; pero lo que predican es
el fatalismo y que hay que portarse como unos �muchachitos buenos�.� �Si no nos portamos como �muchachitos buenos�,
nos hacen un rega�o y nos castigan!�
(RISAS.)
Es
decir que encima de tener 600 000 desempleados, encima de tener una
producci�n per c�pita de 300 pesos, encima de tener
la quinta parte de los hospitales que necesitamos y de las escuelas que
necesitamos y de las cosas m�s elementales que necesitamos, encima de todo eso,
si vamos a hacer algo por liberarnos de eso, nos amenazan con matarnos de
hambre.
As�
que estas son las verdades, estas son las verdades.� Esto es bueno que ocurra, es bueno que ocurra
porque ense�a al pueblo, ense�a al pueblo.�
Es bueno que ocurran esas cosas porque le abren los ojos al pueblo,
porque despiertan al pueblo que ha vivido adormecido por una serie de mentiras
y de falacias; que ha vivido enga�ado por una serie de teor�as falsas por
completo, y estas cosas sirven para abrirle los ojos al pueblo.
Es
decir, �que hab�a ladrones en Cuba como nunca?�
No, �eso no
importa!� �Que antes se robaban toda la
plata?� �Eso no importa!� �Que aqu� no se asesina a nadie, ni se
tortura a nadie, ni se le da un golpe a nadie?�
�Eso no importa!� �Que antes se
hac�a todo eso?� �Eso no importa!� �Gobernantes que robaran y torturaran y
asesinaran y mataran?� No, eso no importaba para nada.
Ahora,
que se establezca la honradez, que se acaben los abusos, que se ponga fin a
todas las pr�cticas que ven�an desde las �pocas de la colonia...� Pero que se toque un privilegio o un inter�s
determinado, �ah!, eso no.� Que usted les
quiera dar tierra a los guajiros, que usted quiera producir aqu� el arroz que
necesite el pa�s, que queramos desarrollar nuestra econom�a, que queramos ser
independientes econ�micamente.� �Ah, eso
no!� �Eso no puede ser!
Todas
las cosas oprobiosas para los pueblos, s�.�
El matar lo mismo 10 000, que 20 000, que 30 000. �El que haya un Trujillo, por ejemplo, all� en
Santo Domingo, que es el due�o, que ha estatalizado
todas las riquezas, porque como el Estado es �l y �l es el due�o de todas las
riquezas particularmente, pues Trujillo ha estatalizado
la industria y la tierra en Santo Domingo (Del p�blico le dicen algo).� �No, con Trujillo no
hay problemas.� Trujillo es un �magn�fico�
muchacho!� (RISAS.)
�A Trujillo no le quitan cuota de az�car,
al contrario.� A Trujillo no lo amenazan
econ�micamente.� A Trujillo no le obstaculizan
sus compras de armas, etc�tera, etc�tera.�
Con Trujillo no hay problemas:� Trujillo es �bueno�.� Las miles de personas que ha asesinado all�,
eso carece de importancia; las depravaciones que ha cometido all� carecen de
importancia, y los 30 a�os que lleva all� carecen de importancia.� Ahora, nosotros s�, �este gobierno s� es �malo�!� (RISAS Y APLAUSOS.)
Esas
son las grandes verdades que les abren los ojos a los pueblos.� Son las grandes verdades que despiertan a los
pueblos y demuestran el grado de subyugamiento y de
explotaci�n en que han vivido, con todo su aparato de mentiras, de propaganda y
de confusi�n, para hacerle el cerebro a la gente en la idea falsa y ablandarle
el coraz�n a la amenaza y en el miedo, que para eso los intereses creados cuentan
con un poderoso ej�rcito de escribanos que los sirven, y de parlanchines que
los sirven, y de mercenarios y descarados que los sirven.� �Para eso, para mantener como manten�an aqu�
aquella tiran�a sindical, para mantener el ej�rcito bajo la �gida y la espada
de los verdugos, para mantener las mentes bajo aquella
tiniebla permanente de la mentira que se escrib�a siempre y del miedo
que se sembraba sin cesar!
Para
eso exist�an todos aquellos poderes que hoy est�n por tierra, porque est� por
tierra aquel ej�rcito abusador de campesinos y defensor de privilegios; porque
est�n por tierra aquellos controles que ten�an maniatada la clase trabajadora
cubana; porque est� por tierra el latifundio que manten�a en la sumisi�n y la
ignorancia a los guajiros (APLAUSOS); ha rodado por tierra la ausencia de
maestros y de escuelas, y ha rodado por tierra el chantaje y el mito de los
todopoderosos que quer�an aqu� mantener subyugados al pueblo en la mentira,
para recibir tambi�n su jugosa tajada en el reparto de la patria. �Han rodado por tierra poderosos elementos,
para que la conciencia del pueblo pueda abrirse a la verdad, que es a lo �nico
que tienen que abrirse las conciencias de los pueblos.
Estos
hechos que han pasado �ltimamente tienen ese valor:� El valor de despertar a los pueblos y
de abrirles los ojos.� As� que al final
de un a�o de Revoluci�n, no solo se han obtenido esas cosas extraordinarias,
como son los maestros dando clases por la mitad del sueldo, los rebeldes
haciendo carreteras, los ni�os recogiendo centavitos para defender nuestras
divisas, obreros voluntarios, hombres y mujeres, ayudando a adecentar nuestras
ciudades, obreros trabajando nueve horas y hasta diez en las obras del Gobierno
Revolucionario; al final del a�o no solo contaremos con esos avances tan
positivos y alentadores, que nadie podr�a negar que constituyen un verdadero
proceso de revoluci�n en la mente del pueblo, �porque cu�ndo el cubano hizo
eso?� �Cu�ndo los obreros decidieron
descontarse una parte de sus ingresos para industrializar el pa�s?� (EXCLAMACIONES DE:� ��Nunca!� Y APLAUSOS.) �Cu�ndo los
obreros aumentaron las horas de trabajo en las obras del gobierno por el mismo
salario?� �Cu�ndo se dedic� todo un
pueblo a defender sus divisas?� �Cu�ndo
los maestros estuvieron dispuestos a llegar a los sacrificios a que han
llegado?, me refiero a los maestros de nueva promoci�n que van a trabajar por
la mitad del sueldo.� �Cu�ndo se hab�a
llegado alguna vez en nuestra patria a este grado de avance, de uni�n, de
entusiasmo?� �Cu�ndo?...
As�
que, al finalizar este a�o de Revoluci�n, no solamente tendremos esos avances,
sino tendremos tambi�n un largo aprendizaje, porque el pueblo ha empezado a
comprender muchas cosas que antes eran como secretos sagrados de unos cuantos,
que antes eran como misterios que el pueblo no entend�a, porque conven�a que el
pueblo no entendiera.� Si no, �por qu� no
le explicaron lo que nosotros le hemos explicado en unos meses?� �Por qu� no le hablaron de la econom�a?� (APLAUSOS.) �Por qu� no le hablaron de las
divisas?� �Por qu� no le explicaron las
verdades que son como templos y que es necesario que un pueblo las comprenda
para que act�e de acuerdo con sus intereses?�
No se las explicaban, porque al pueblo lo manten�an deliberadamente en
la ignorancia, y lo manten�an en la ignorancia para poder defender intereses
que iban contra los intereses del pueblo.�
Por eso no lo educaban.� Y al
final de este primer a�o de Revoluci�n, que es el primero pero que no se sabe
cu�ntos vendr�n despu�s (APLAUSOS)...
Porque
los que crean que con cuentos de caminos aqu� van a estar poni�ndole
zancadillas, van a estar confundiendo y van a estarle dando chance a la
politiquer�a, los que en tal cosa crean, que esperen a ver lo que dice el
pueblo (EXCLAMACIONES).� Esos �superdem�cratas�,
que esperen lo que dice el pueblo (EXCLAMACIONES).� Esos �superdefensores�
de la soberan�a del pueblo, que esperen lo que el pueblo soberano diga
(EXCLAMACIONES DE:� ��Fidel,
Fidel!�).
Bueno,
Fidel no.� Fidel, o Ra�l, o el Che, o
Camilo (EXCLAMACIONES y APLAUSOS).� El problema es que hay que mantener una
reserva, porque la lucha puede ser larga (EXCLAMACIONES).� Esos elementos contrarrevolucionarios que
tengan la esperanza de que cualquier d�a, porque una m�quina se ponche o
cualquier cosa de esas, van a tener resueltos sus problemas, deben saber que
tenemos una buena reserva de jefes revolucionarios (APLAUSOS).
Hay
quienes andan por ah� averiguando c�mo meten la Revoluci�n en politiquer�a,
para ver c�mo despiertan toda clase de ambiciones y antes de que el proceso
madure est� el politiquero aqu� que haga ola, y el aspirante que haga ola, y el
sargento pol�tico que haga ola, y el falso patriota que haga ola aqu�
(EXCLAMACIONES).
Ustedes
conocen a todos esos �patriotas� de la �poca de atr�s que se paraban en una
tribuna y acababan, �eran los revolucionarios m�s grandes del mundo, el d�a
antes de las elecciones!�
(EXCLAMACIONES.)
En
esto la Revoluci�n es bien clara:� La voluntad del pueblo es la que
decide sobre sus destinos.� Y solamente
contar� aqu� la voz del pueblo, y se adoptar�n las medidas de orden pol�tico
que diga el pueblo que se adopten y cuando decida que haya que adoptarlas.
As�
que el problema es que como aqu� nadie est� movido por ambiciones; como aqu�
para todos nosotros esto es un deber, sencillamente una responsabilidad que
tenemos encima y que hemos tomado muy en serio la idea de cumplirla; como no
nos est� moviendo ning�n g�nero de ambiciones, es por lo que podemos tener la
conciencia absolutamente tranquila y actuar con serenidad, y pensar en lo que al
pueblo le conviene, porque el pueblo tiene por delante hacer lo que no se hizo
en 50 a�os...� (Interrupci�n en la
grabaci�n)...� Y si a los de hoy no los
pueden enga�ar, �c�mo van a enga�ar a los muchachos esos que les hemos puesto
10 000 escuelas?� �C�mo van a
enga�ar a esos ni�os que les hemos entregado el campamento que era de Columbia y les vamos a entregar todos los campamentos y
regimientos para hacer ciudades escolares?�
(APLAUSOS.)
As�
que si lo que van a hacer es que van a tener esperanzas, lo dudo, porque la
generaci�n futura va a ser una generaci�n distinta por completo, educada en la
verdad, a la que le vamos a dar oportunidad de crecer y desarrollarse, y para
la que estamos preparando un futuro incomparablemente mejor que este.� Veo que a los politiqueros no les queda m�s remedio
que resignarse a trabajar y a vivir del trabajo y no de la politiquer�a
(APLAUSOS).
El
que quiera aqu� destacarse, aspirar, que aspire a los honores verdaderos y no a
los honores falsos; que aspire a ser el mejor entre sus compa�eros; que aspire
a ser el m�s noble, el m�s generoso y el m�s sacrificado y el m�s
patriota.� �Esa es la aspiraci�n que
tiene que tener!� (APLAUSOS.) Y por lo
dem�s, el pueblo dir� ��el pueblo!, no Jules Dubois, ni Gainza Paz, ni la SIP, ni cuatro o cinco
descarados aqu�, cuatro o cinco descaraditos y descaradotes (RISAS)�; aqu� dir�
el pueblo, porque siempre nos pararemos delante del pueblo y le diremos al
pueblo:� �Qu� quiere el pueblo?� Y eso es lo que haremos:� lo que el pueblo quiera.� Entonces no podr�n decir que la Revoluci�n no
es democr�tica, porque lo antidemocr�tico es hacer lo contrario de lo que el
pueblo quiera.� Como esta gente confunden elecciones con politiquer�a, entonces hablan de
elecciones para la politiquer�a.� Y ellos
saben todas las ambiciones que se suscitan y todas las pasiones.
�Qui�n
no sabe que vamos a las elecciones ahora, dentro de dos a�os, dentro de seis
meses y las ganamos completicas?� (EXCLAMACIONES.) ��Si el problema no es ese!� �Cu�l es el problema de ellos?� Distraer la energ�a:� que en vez de estar nosotros en una
cooperativa, estemos dando un mitin; que en vez de estar desarrollando la
Ci�naga de Zapata, estemos formando cuadros pol�ticos y postulando concejales
por ah� por los municipios.
�Ellos
qu� quieren?, retrancar la Revoluci�n con la politiquer�a, dividirla en veinte
partidos, dividirla en veinte ambiciones.�
Es decir, quieren desmoralizar la Revoluci�n.
Ellos
se disfrazan de dem�cratas.� Dem�crata es
una revoluci�n en que la voluntad del pueblo es soberana, y que sobre la l�nea
que siga, sobre la estrategia que siga, solo en manos del pueblo revivir� el
asunto; porque, en definitiva, �qui�n tiene que resolver?� �Nosotros?�
�Qu� vamos a hacer nosotros en contra de la voluntad del pueblo, si toda
la fuerza de la Revoluci�n se basa en el respaldo del pueblo?� �Qu� fuerza tendr�a la Revoluci�n el d�a que
actuara contra lo que el pueblo quisiera?�
�Qui�n se va a prestar, se�ores, a otra cosa, y menos nosotros, porque
esa ha sido nuestra filosof�a:� exclusivamente
hacer lo que el pueblo quiera, o
sea, lo que el pueblo decida?
�Por
qu� pensamos as�?� Porque creemos en el
pueblo, porque hay muchos que hablan de pueblo y no creen en el pueblo, y creen
que el pueblo es un ignorante y que al pueblo se le enga�a, y que el pueblo es
un instrumento.� Por ejemplo, los que ven
que el pueblo est� con la Revoluci�n desprecian al pueblo y creen que al pueblo
se le enga�a.� Pero lo curioso es que estamos iguales, iguales; porque aquellos
escriben, hablan, y nadie les hace caso (RISAS).� Si se
les prohibiera hablar, dir�an:� �Bueno, no podemos hablar ni exponer nuestras verdades.�� Pero es que no tienen ni verdades que exponer, y estamos en igualdad de condiciones:� el pueblo
libremente es el que va decidiendo aqu� todas las cosas, porque la opini�n p�blica no se forma
caprichosamente, no se forma por capricho.�
La opini�n p�blica se
forma por an�lisis.� Y los pueblos
reaccionan siempre con lo justo, de una manera natural, y no hay nadie que vea
una cosa mal hecha y que est� de acuerdo con ella (APLAUSOS).� Y as�, cualquiera
que ve, por ejemplo, a alg�n funcionario �por modesto que sea� hacer una
cosa mal hecha, enseguida lo critica.� �Por qu� lo critica?� Porque nadie quiere aqu� que ning�n revolucionario
cometa un error, porque los errores los aprovecha el enemigo enseguida, porque
buscan alg�n enemigo o porque
destruyen alguna fe.
En
definitiva, el pueblo tiene una conciencia muy clara de lo justo y de lo
injusto.� �C�mo pod�a estar el gobierno
con aquella robadera y con aquella inmoralidad que existi� siempre, y aquel nepotismo, y aquel privilegio y todas aquellas cosas que
pasaban en Cuba?� Pues nadie pod�a estar
de acuerdo, ni grandes ni peque�os.� Entonces dec�an que el gobierno se
gastaba.� No, los malos gobiernos.� El resultado es que cuando se estaba actuando
para servir al pueblo de verdad, pues el pueblo respond�a a eso.� Y la situaci�n
es que tienen una situaci�n absolutamente
impotente.
Si esta es
una revoluci�n que tiene pueblo, que son hombres de este pueblo los que
integran las fuerzas militares de
esta naci�n, donde adem�s todos los civiles
se pueden considerar soldados de la Revoluci�n cuando llegue el momento
de defenderla, y que, adem�s, cuenta con respaldo y con prestigio
internacional; si adem�s en medio de todas las dificultades ha ido saliendo
adelante, �qu� esperanzas les pueden quedar?�
Ver si confunden, si ponen una zancadilla, una trampita, si la politiquer�a,
si las ambiciones...� A eso se
dedican.� Yo no s� el caso que le har�n
al primero que saque un pasqu�n y lo ponga por ah� por un poste (RISAS), que
diga:� �Fulanito
de tal para concejal�, y �Fulatino de tal� para
representante, y �Menganito de tal para alcalde�.� Y en vez de �Consuma productos cubanos�, �Ayude
en el trabajo voluntario�, en vez de eso, que pongan pasquines de �Vote por
fulano� o �Vote por mengano�, porque eso es lo que est�n a�orando.
La
democracia no les importa nada, �saben?�
Si les hubiera importado la democracia habr�an educado al pueblo,
habr�an hecho escuelas, en vez de acumular tantos millones, tantas residencias
fastuosas y tantos latifundios, se hubieran dedicado a cuidar enfermos, a hacer
escuelas y a defender el pueblo, �porque eso s� es democracia!� (APLAUSOS.) �En vez de dedicarse a defender los
privilegios, se hubieran dedicado a eso.
Ahora
son dem�cratas, �qu� cosa m�s rara!� �Qu�
cosa m�s rara, ahora son dem�cratas!�
Bueno, si son dem�cratas pues empiecen por darle al pr�jimo todo lo que
tienen.
(Del
p�blico le dicen algo.)
Y
si son cristianos, con m�s raz�n todav�a.
As�
que el problema es que en estas cosas es en las que tenemos que estar muy
alerta todos, ustedes y nosotros.� �Qu�
es lo que ellos quieren, qu� es lo que buscan, por qu� escriben as�, por qu�
escriben �asao�; por qu� van a la SIP, por qu� arman all� un truquito, una
maniobra?� Todo eso es maniobra
confusionista para sembrar el miedo, para sembrar la desconfianza.� Y todo eso es la triqui�uela que se traen
esos peri�dicos, que no menciono, pero que ustedes saben qui�nes los manejan,
todo el mundo sabe cu�les son.
(Del
p�blico le dicen algo.)
Si
los menciono dicen que es una coacci�n, que es una presi�n.� Entonces puede ser que tomen un acuerdo:� Que no mencionar
los peri�dicos sea un atentado a la libertad de expresi�n.� Son capaces de tomarlo el a�o que viene, lo
que no saben es que el pueblo ir� observando los peri�dicos
contrarrevolucionarios y qu� har� el pueblo con los peri�dicos
contrarrevolucionarios (EXCLAMACIONES).�
Adem�s, cuando los productos que se anuncien en los peri�dicos
contrarrevolucionarios empiecen a caer antip�ticos al pueblo (RISAS), cuando
eso ocurra, �qu� pasa con los peri�dicos contrarrevolucionarios?� (EXCLAMACIONES.) �Por eso aqu� no hay que clausurar ning�n
peri�dico.� No hay que presionarlos,
nada, nada (EXCLAMACIONES).� Los que se han
ido insultan, ofenden.� No importa, con
eso nos hacen propaganda, porque se demuestra que son unos descarados y unos
farsantes, que todav�a se ponen a hablar de que no hay libertad de expresi�n
aqu� (EXCLAMACIONES).� Claro, el pueblo
tiene un poder�o enorme, este pueblo no tiene que acudir a ninguna medida de
esas, lo que, naturalmente, terminar�n recibiendo el dinero, si es que no lo
est�n recibiendo en estos momentos de los criminales de guerra, que se llevaron
muchos billetes que all� afuera no valen.�
Los de 500 y de 1 000 no valen, pero muchos de 100 y de 50 los
pueden ir trayendo y pueden irlos distribuyendo �generosamente� (RISAS) entre
ciertos �rganos que se dedican sistem�ticamente a hacer campa�as
contrarrevolucionarias.� Llegar� el
momento en que, incluso, los anuncios que aparezcan en los peri�dicos
contrarrevolucionarios van a empezar a caerle antip�ticos al pueblo
(EXCLAMACIONES).
(Del
p�blico le dicen algo.)
No,
yo no menciono el peri�dico, yo digo los peri�dicos
contrarrevolucionarios.� Este pueblo sabe
mucho (EXCLAMACIONES).
(Del
p�blico le dicen algo.)
Pero,
adem�s, no nos tienen que preocupar gran cosa, se mueren de anemia (RISAS),
mueren por anemia o mueren card�acos (RISAS).
(Del
p�blico le dicen algo.)
Porque
no, porque entonces cuando ya la cosa sea de dinero o de contrarrevolucionarios
y de criminales de guerra, �ah!, entonces la cosa es otra cosa.� Naturalmente, siempre ellos aspiran a que
determinados intereses econ�micos los subvencionen, pero aparte de las
corporaciones internacionales; porque hay ciertos modos, incluso, mediante los
cuales gobiernos extranjeros pueden subvencionar un peri�dico, a trav�s de una
corporaci�n econ�mica internacional que haga ciertas denuncias y ciertas cosas
y les pague ciertas cantidades.� Pero
corporaciones nacionales, �cu�les son las que quieren pelearse con la
Revoluci�n m�s de lo que est�n?� �Cu�les
son los intereses que quieran pelearse contra la Revoluci�n?, porque es l�gico
que aqu�, mientras m�s resignaci�n haya ��y
empleo la palabra resignaci�n porque no cabe otra�, m�s armon�a habr� y todo
marchar� mejor; lo malo es que se pongan a querer destruir la Revoluci�n,
porque entonces la Revoluci�n tiene, naturalmente, que tratar de destruir a los
que quieren destruirla, sin matar a nadie.�
No, no, sin matar a nadie, sin tocar a nadie.� Nada, absolutamente nada.� Sin prohibir que hablen o escriban nada.� Los m�todos de la Revoluci�n son m�todos
verdaderamente revolucionarios, porque son m�todos de pueblo y m�todos de
moral; son m�todos de pueblo y m�todos morales absolutamente.
No
tenemos que tocarle un pelo a nadie, que hablen, que digan.� Si ellos tratan de tocarles el pelo a los
otros, entonces s� (RISAS).� Desde luego,
est�n actuando en contubernio con los intereses, pero cualquier cosa que resulte
probada de esos contubernios ya cambia la cosa.
As�
que todo se ajusta a un principio de justicia, a un principio legal.� Tambi�n les quedan, como les dec�a, las
posibilidades; pero m�s o menos siempre se sabr� aqu�, siempre sabr� de d�nde
viene la platica que sostiene a las plumas contrarrevolucionarias; siempre se
sabr� de d�nde viene la platica que sostiene a las plumas
contrarrevolucionarias.� As� que el
pueblo no est� tan indefenso como ellos se creen, porque como ellos saben que
no les pasa nada, se han llevado la idea de que pueden escribir todo lo que
quieran, hablar todo lo que quieran, hacer todo lo que quieran.
Como
saben que el Gobierno Revolucionario est� en su posici�n firme de no salirse de
esa posici�n, entonces se envalentonan, cada d�a son m�s atrevidos, pero es que
ignoran unas cuantas cosas m�s del pueblo.�
Ignoran que el pueblo por m�todos absolutamente morales y absolutamente
justos de defensa de sus intereses, sin acudir a medidas dr�sticas, sin acudir
a clausuras, sin acudir a nada, puede hacer fallar por anemia, �anemia!, a los
voceros de la contrarrevoluci�n (EXCLAMACIONES).
El
colmo es que una Revoluci�n que cost� 20 000 vidas y cost� tanto
sacrificio y cost� tanta sangre, a esa Revoluci�n, apenas a las pocas semanas
del triunfo, algunos �rganos aqu� que hab�an estado recibiendo decenas y
cientos de miles de pesos de la tiran�a, que se callaron vergonzosamente la
boca durante la lucha contra la tiran�a, falt�ndoles el m�s elemental respeto a
los muertos, a los torturados, a las mujeres vestidas de negro aqu� (APLAUSOS),
a las pocas semanas se hubiesen puesto a hacer campa�as contrarrevolucionarias,
porque ustedes saben que esa campa�a vino desde los primeros d�as.
El
colmo es que despu�s de una posici�n tan vergonzosa como tuvieron con respecto
a la tiran�a, vengan ahora a aprovecharse de los sacrificios de todos los
muertos, para tratar de destruir los frutos para el pueblo de esos
sacrificios.� Ese es el colmo y esa es la
equivocaci�n que tienen, porque ni nos van a llevar a salir de nuestra firme
posici�n de hacer la Revoluci�n con m�todos absolutamente democr�ticos y con
m�todos absolutamente humanos, ni se van a salir adelante con su desfachatez de
tratar de confundir al pueblo (APLAUSOS).
F�jense
que nunca lanzan una consigna de car�cter econ�mico, nunca lanzan una consigna
que defienda un prop�sito noble de la Revoluci�n, no colaboran absolutamente en
nada y se dedican por entero a la misi�n de sembrar la ciza�a en el
pueblo.� Por eso dec�a que todos estos
hechos sirven para abrirle los ojos al pueblo.�
Todos estos hechos han servido para educar al pueblo, y despu�s del
primer a�o de Revoluci�n tendremos un pueblo mucho m�s educado y mucho m�s
preparado que el pueblo del primero de enero de 1959.� El pueblo del primero de enero de 1960 ser�
un pueblo que llevar� un gran trecho de ventaja sobre el pueblo del primero de
enero de 1959.� Y se lo digo con entera y
absoluta satisfacci�n, porque todas estas cosas que hemos estado viendo son
para sembrar optimismo y sembrar confianza en el destino de nuestra patria.
Bueno,
me pas� lo que era l�gico que me pasara (RISAS).� Yo empec� hablando del turismo, empec� a
hablarles, precisamente, para explicarles que me estaban esperando a las 10:30
(RISAS) para hacer una exposici�n y me est�n esperando todav�a; pero empezamos
a hablar de las dem�s cuestiones de la Revoluci�n y me olvid� un poquito de los
planes del turismo (RISAS).� Pero, �qui�n
tiene la culpa de esto?� (EXCLAMACIONES
DE:� ��Nosotros!�)
�Ustedes no, los contrarrevolucionarios
que lo obligan a uno a tener que estar explic�ndole al pueblo todas estas
cosas.
As�
que les pido excusas a los compa�eros que ten�an que hablar (DEL PUBLICO LE
DICEN:�� ��No,����������� hombre, no!�).� �C�mo
no!� Bueno, yo hac�a siempre los
res�menes y terminaba a las 2:00 � a las 3:00, y ahora empec� para irme
enseguida y ya vieron ustedes (EXCLAMACIONES).
Bueno,
me imagino que el problema de la divisa s� lo entienden bien, �verdad?� (EXCLAMACIONES.) �Bueno, pues tengo que irme por el problema ese
mismo de la divisa.� Hay que ganar la
batalla esa de la campa�a contra Cuba afuera, hay que ganarla.� Hace falta atraer el turismo, aunque escriban
horrores contra nosotros.� Hace falta
lograr que los pueblos se solidaricen con nosotros, entre ellos el pueblo norteamericano.� Frente a la campa�a de los �Time�, los �Life� y todos esos �rganos que son instrumentos de los
grandes monopolios, que le hacen tanto da�o al pueblo norteamericano como a
nosotros, tenemos que buscar la solidaridad del pueblo norteamericano
(APLAUSOS).
As�
que tenemos que tener como uno de nuestros deberes, frente a la campa�a de
estos dos �rganos reaccionarios, el ganarnos la simpat�a de los ciudadanos del
pueblo norteamericano, para que no penetren all� ni prosperen ninguna de esas
campa�as y nos puedan ayudar simplemente visit�ndonos, porque con unos cuantos
cientos de miles, con un mill�n, con dos millones que nos visiten, ayudan
extraordinariamente al desarrollo de nuestra econom�a.� As� que tenemos que trazarnos la meta de
mantener las mejores relaciones de amistad con el ciudadano norteamericano
(APLAUSOS).� Es pueblo igual que
nosotros, es sensible igual que nosotros, y yo he tenido esa experiencia cada
vez que he tenido alg�n acto con ellos; por lo tanto, nosotros podemos hacer
mucho a trav�s de todos los sectores obreros mismos:� los bancarios con los bancarios, los
gastron�micos con los gastron�micos y as� mantener las mejores relaciones, am�n
de que vamos a poner aqu� sistemas de precios que permitan al obrero
norteamericano venir aqu� a pasarse un mes igual que el millonario
norteamericano (APLAUSOS).
Tenemos,
por tanto, que velar por ese aspecto internacional de la Revoluci�n.� La Revoluci�n debe aspirar a tener la amistad
y la simpat�a de todos los pueblos del mundo; la Revoluci�n debe aspirar a
tener relaciones comerciales con todos los pueblos del mundo; la Revoluci�n
debe aspirar a toda relaci�n amistosa con todos los pueblos del mundo
(APLAUSOS).
Nosotros,
que estamos aqu�, pues podemos tener un gran amigo en el pueblo de Estados
Unidos, que por eso, esos peri�dicos de all�, que son el equivalente de los de
aqu� que no menciono, pero que ustedes saben qui�nes son (RISAS), �Life�, y �Time�, y comparsa, esos peri�dicos se encargan
all� de querer ganarnos el odio del pueblo norteamericano.� �Para qu�?�
Para quitarnos un aliado y un amigo en el pueblo de Estados Unidos, en
el ciudadano de Estados Unidos.� Mas ese
amigo all�, nosotros tenemos que mantenerlo y ganar amigos all�.� Esa es la importancia que tiene la Convenci�n
de ASTA, esa es la importancia que tiene tratar bien al turista, esa es la
importancia que tiene recibirlo aqu� con toda sinceridad, y discutir cuando
venga alguien enga�ado, se habla con �l, se le explica, se le habla con todo
respeto, porque tenemos que ganar amigos all� y mantener amigos all�, porque
los aliados naturales de un puebla son los pueblos, no las castas, no los
grupitos minoritarios y privilegiados que controlan los resortes de opini�n
p�blica y otros muchos resortes.
Hay
que estar muy claros en no echarle nunca al puebla de Estados Unidos la culpa
de las intromisiones en nuestros asuntos, porque el pueblo de Estados Unidos
nunca ha tenido culpa de eso, el ciudadano de Estados Unidos nunca ha tenido la
culpa de eso; el ciudadano de Estados Unidos ha sido v�ctima de los que le han
buscado enemigos con su pol�tica err�nea.�
De ah� la importancia que tiene, frente a las campa�as de �Time�, de �Life�, etc�tera, etc�tera, las campa�as de nosotros acerca
de los pueblos, la manera de hacerles llegar la verdad a los pueblos para que sean
nuestros aliados y para que nos ayuden.�
El ciudadano norteamericano nos ayuda nada m�s que visit�ndonos aqu�,
donde nosotros podemos hacerle pasar unas vacaciones agradables y recibirlo con
hospitalidad, lo mismo a �l que a cualquier otro visitante que llegue a nuestro
pa�s.
(Del
p�blico le dicen algo.)
Pues
yo no me he enterado (RISAS), no me he enterado, ya que no andamos
corriendo.� Hay una cosa, para fomentar
el turismo masivo aqu�.� As� que esa es
la importancia que tiene eso.� Yo, por
fin, he impuesto medallas.� Yo tengo una
entrevista con periodistas para la exposici�n �������esa
exposici�n tan bonita� que se hizo all� frente a Radio Centro, esa exposici�n
que la hicieron los trabajadores en unos d�as ah�, pueden ir para all� (RISAS).
(Del
p�blico le dicen algo.)
i
Ah!� ...
(Se
interrumpe la grabaci�n)...