DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE
FIDEL CASTRO RUZ, PRIMER MINISTRO DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, EN EL ACTO DE
CLAUSURA DEL CONGRESO DE LA FEDERACION NACIONAL DE OBREROS DEL CALZADO, TENERlAS Y SUS ANEXOS, EN LA CTC REVOLUCIONARIA, EL 8 DE
SEPTIEMBRE DE 1960.
(VERSION TAQUIGRAFICA DE LAS OFICINAS DEL PRIMER
MINISTRO)
Compa�eras y compa�eros de
la industria del calzado:
Ten�amos
pensado aprovechar esta oportunidad de la clausura del congreso para tratar
distintos temas de inter�s para nuestro pa�s y para el pueblo.� Como siempre, hay que aprovechar estas
ocasiones para discutir y tratar de esclarecer cuestiones de la Revoluci�n, y
me hab�a emocionado bastante con esta oportunidad.� Pero no han venido las cosas del todo bien;
primero porque se nos hizo tarde involuntariamente, y, en segundo lugar, porque
anda por ah� un cicl�n y posiblemente haya una zona grande del territorio
nacional que, por lo menos, est� siendo afectada en estos momentos por las
r�fagas del hurac�n, las lluvias...� es
posible que haya mucha est�tica y que tambi�n haya muchas familias que est�n
tomando medidas de precauci�n:� clavando ventanas.� Y, en realidad, no liga bien un discurso de
madrugada con un cicl�n de madrugada (RISAS Y APLAUSOS).� Tambi�n las milicias est�n organiz�ndose para
prestar ayuda a la poblaci�n civil.
Los
ciclones, pues, son uno de los fen�menos naturales que suelen afectar nuestros
intereses.� Traen siempre bastante da�o a
las cosechas, inundaciones, en ocasiones p�rdidas de vidas y un poco de alarma;
aunque ya nuestro pueblo est� acostumbrado a todos los problemas.
Pero
tambi�n me dec�a N��ez que los ciclones tra�an alg�n bien y explicaba que, por
ejemplo, llenaban las cuencas subterr�neas de nuestra isla de agua suficiente
para poder mantener las funciones que desempe�an cada d�a m�s importantes sobre
todo en la agricultura.� Dec�a tambi�n
que los ciclones fueron los primeros agricultores, porque transportaron
semillas de algunas plantas, de otras islas y del continente a nuestro pa�s.� Y por �ltimo, dec�a N��ez, que los ciclones
sacud�an la mata (RISAS Y APLAUSOS).�
Hasta en el sentido naturalista de la palabra, porque podaban los
�rboles de las ramas m�s d�biles, en fin, que podaban a la vegetaci�n.� Esos eran los aspectos positivos de los
ciclones.� Y puesto que es un mal
natural, pues hay que resignarse con lo que trae de malo y lo poquito que trae,
tambi�n, de beneficio.
Primero
que todo, sobre el calzado voy a hablar poco, a pesar de que se trate de un
congreso de este sector; en primer lugar, porque la verdad es que no entiendo
mucho del problema del calzado.� S� s� de
los problemas que hemos tenido, pero estos se derivan, fundamentalmente, de una
situaci�n que ustedes comprenden perfectamente bien; y es que la industria del calzado
en nuestro pa�s va desde la producci�n artesanal hasta la producci�n altamente
tecnificada.� Y ten�amos, por un lado,
grandes f�bricas mecanizadas que pod�an producir a un costo...
(UNA
LUZ DE CAMARA DE CINE MOLESTA.)
Era
una luz de c�mara de cine que no me dejaba ver al p�blico (APLAUSOS).
As�
que, junto a las grandes f�bricas completamente mecanizadas que pod�an producir
a un costo inferior, ten�amos una gran producci�n tambi�n, de tipo artesanal,
manual, que no pod�a competir en los costos con las grandes f�bricas.
Al
mismo tiempo, esta producci�n artesanal da empleo a millares de trabajadores
cubanos.� Y eso es lo que hac�a m�s
dif�cil la soluci�n econ�mica y t�cnica de la industria.� Recuerdo que en los primeros meses de
gobierno revolucionario, sosten�amos una conversaci�n con un grupo de trabajadores
de Manzanillo, de obreros del calzado, y junto con ellos, tambi�n hab�a una
representaci�n de los peque�os fabricantes.�
En realidad, ellos planteaban su situaci�n; y era la de un salario bajo.� Pero cuando se empezaba a analizar las
posibles soluciones, nos encontr�bamos con que la elevaci�n de ese salario
elevaba el costo y se les hac�a dif�cil poder competir entonces con las f�bricas
altamente mecanizadas, que pod�an obtener una producci�n per c�pita,
incomparablemente mayor, de la producci�n manual.
Y,
en fin, era un problema de dif�cil soluci�n.�
Y el Ministerio del Trabajo, pues se preocup� con toda raz�n de buscarle
una soluci�n, porque era necesario tratar de elevar el ingreso de los obreros
de la industria del calzado.
Pero,
al mismo tiempo, ten�amos otro problema:� el problema de los precios, puesto que
es un art�culo que lo consume todo el pueblo y tanto el obrero como el
campesino, en fin, todas las familias humildes tienen necesidad de calzado.� Cualquier variaci�n en esos precios afectaba,
de manera sensible, la econom�a de las familias m�s humildes.� Ya se sabe que el que cuenta con recursos de
sobra cuando se le encarece uno de esos art�culos apenas lo nota y, en cambio,
se hace muy sensible a las familias que tienen una econom�a muy limitada.
Adem�s,
exist�an una serie de tarifas y de aumentos te�ricos que no se cumpl�an.� Cuando el ministerio se limit� a establecer
el cumplimiento de las tarifas existentes ya eso de por s� creaba un problema,
puesto que no se estaban cumpliendo esas tarifas.� Eran leyes como muchas de las que hab�a en
nuestro pa�s que no se cumpl�an.� Por eso
la industria atraves� varios meses de dificultad que a todos nos preocupaba
mucho, puesto que se estaba notando la escasez del calzado.� Hab�a que resolver el problema de manera que
resultaran mejorados los ingresos de los trabajadores del calzado, que no
resultase afectada la econom�a de las familias, y ten�amos que hacer eso en el
cuadro de una industria que es, por un lado, artesanal y por otro lado,
mecanizada.
As�
son muchos de los problemas del Gobierno Revolucionario y muchos de ellos que,
por supuesto, los hemos heredado y que no son de soluci�n f�cil.
Pero
al final, el Ministerio del Trabajo, el Ministerio de Comercio y el
Departamento de Industrializaci�n del INRA, trabajando en plena colaboraci�n
con los obreros del sector, han encontrado una soluci�n dentro de nuestras
posibilidades para restablecer de inmediato la producci�n, aumentar esa producci�n,
vender los zapatos a un precio aproximadamente del 22% al 25% m�s barato del
que tienen en estos momentos y, adem�s, mejorar el est�ndar que ten�an
anteriormente los obreros del sector.
Alg�n
d�a llegaremos a tener una industria plenamente mecanizada.� �Cu�ndo?�
Sencillamente cuando haya empleo para todos, cuando la mecanizaci�n no
desplace a nadie.� Y esa aspiraci�n,
pues, no se puede lograr de inmediato, requiere tiempo.� Y como muchas de las cosas de un proceso
revolucionario que va transformando hondamente la vida del pa�s, hay que irlas
llevando adelante en la medida de nuestras posibilidades.� La Revoluci�n se puede considerar afortunada
por todo lo que ha logrado, en medio de grandes desventajas:� de una econom�a dependiente por entero
de una naci�n cuyos intereses minoritarios nos explotaban, y que se ha valido
de la situaci�n de dependencia econ�mica que ten�a nuestro pa�s con respecto a
ellos, para agredirnos.� Y, sin embargo,
a pesar de esas agresiones, a pesar de que todo proceso revolucionario es
siempre muy complejo y muy dif�cil, la Revoluci�n Cubana se puede sentir muy
satisfecha de todo lo que ha ido logrando.
Nosotros
nunca hemos afirmado, ni lo podemos afirmar, porque ser�a adem�s una falsedad,
una falta de honradez decir que hemos hecho las cosas a la perfecci�n.� En realidad, no es as�.� Lo que s� podemos afirmar es que todo lo que
los hombres de la Revoluci�n han estado haciendo lo han estado haciendo con una
inmaculada honradez, con un esp�ritu invariable y creciente de servir al
pueblo, con un deseo de hacer todas las cosas lo mejor posible.
No
siempre resulta as�; se cometen equivocaciones, se cometen errores.� Y, adem�s, pudiera sacarse tambi�n una
conclusi�n de la experiencia revolucionaria que hemos tenido y es que en una
Revoluci�n hay da�os inevitables, hay ciertos da�os que son inevitables, hay
ciertas medidas que obligan a tomar otras medidas, aunque no se pretendieran en
el primer instante, y algunas de esas medidas ocasionan da�os a la econom�a.� Por ejemplo, hay veces que un problema de
tipo laboral o una actitud patronal contrarrevolucionaria obliga al gobierno a
intervenir una empresa determinada, y como consecuencia de esa intervenci�n plenamente
justificada se produce una especie de miedo y de retraimiento en otras empresas
del mismo sector que, naturalmente, obligan al gobierno a tomar medidas para
resolver los problemas que ese miedo crea.
�Qu�
queremos nosotros?, �siquitrillar a todo el mundo
indiscriminadamente?� No; hay quienes
piensan eso, y hay quienes creen que lo hacemos por el placer de amargarle la vida
a alguna gente.� El Gobierno
Revolucionario no se puede guiar por pasiones, no se puede guiar por caprichos;
su tarea es una tarea muy responsable; es ir resolviendo problemas, es ir
avanzando, es ir mejorando cada d�a, sin crear trastornos que retrasen la
marcha de la Revoluci�n.� Y hay veces que
esos trastornos se producen sin que lo pueda evitar el Gobierno Revolucionario.
No
es que nosotros queramos intervenir todas las empresas, no se�or.� Hay algunos empresarios que creen eso.� Si nosotros hici�ramos eso, cometer�amos una
locura, porque de repente nos encontrar�amos que ten�amos que administrar...� Bueno, pues..., �cincuenta mil negocios!;
necesitar�amos cincuenta mil interventores, cincuenta mil personas aptas en
administraci�n y eso no se encuentra f�cilmente; no digo yo cincuenta mil, �a
veces ni cinco mil!, a veces �bueno, bueno, bueno�, �ni quinientos!� (APLAUSOS.)
Hay
que capacitar a nuestro pueblo.� Nosotros
no podemos realizar hoy tareas que s� podremos realizar en el futuro.� Con un pueblo que tiene una gran deficiencia
en t�cnicos, con un pueblo donde tantas inteligencias han perdido la
oportunidad de desarrollarse, de ir a centros de capacitaci�n, de ir a las
universidades; nosotros no podemos hacer lo mismo que podremos hacer cuando hayamos
desarrollado hasta el m�ximo la capacidad t�cnica de nuestro pueblo.� Es decir que el que quiera cruzar el puente
antes de llegar al r�o, pues no cruza ni el puente ni el r�o; y nosotros
sabemos cu�ndo hay que cruzar el r�o y cu�ndo hay que cruzar el puente
(APLAUSOS).
Nosotros
no queremos posar de los revolucionarios m�s grandes del mundo ni ganar fama de
superrevolucionarios, porque el que se deje llevar
por ese prurito puede incurrir en ser el m�s grande chapucero del mundo
(APLAUSOS); porque los problemas son muy complejos y nosotros entendemos que
los verdaderos revolucionarios son los que estudian las realidades, estudian los
problemas tales cuales son, y no hipotecan el futuro sino que est�n pensando
siempre en el futuro, est�n siempre pensando en los avances futuros, y no
sacrifican el avance futuro por precipitaciones presentes.� Nosotros no debemos incurrir en
precipitaciones presentes que sacrifiquen un desarrollo m�s r�pido y m�s seguro
en el futuro.� Esa debe ser la norma de
los verdaderos revolucionarios, y es la norma del Gobierno Revolucionario.
Cosas
que afortunadamente, nuestro pueblo comprende perfectamente bien.� Nuestro pueblo, adem�s, tiene la gran
generosidad de comprender que muchas de las cosas que no pueden salir bien en
los primeros momentos, pues que nosotros no tenemos toda la culpa de eso.� Y tambi�n el pueblo observa que hay grandes
progresos, el pueblo observa que en muchas cosas se mejoran.� Nosotros recordamos los primeros meses,
cuando andaban tantas cosas al rev�s y, �claro!, no nos pod�amos hacer cargo de
todos los problemas de la rep�blica y que adem�s todo empezara a marchar
perfectamente bien desde el primer d�a.� Sin
embargo, el pueblo ten�a fe en que las cosas en el futuro ir�an marchando mejor,
y esa fe del pueblo no ha sido defraudada; porque es cierto que si bien muchas
cosas hay que mejorarlas, que si bien hay muchos defectos en muchos aspectos,
hay tambi�n grandes mejoras y grandes progresos en muchos aspectos.� Y nosotros debemos estar siempre inspirados
en el prop�sito de ir mejorando cada d�a m�s las cosas de nuestro pa�s, no
dormirnos nunca sobre los laureles, no conformarnos nunca con lo que hayamos
logrado, sino tratar de lograr cada d�a nuevos perfeccionamientos.� Con los conformistas no se puede avanzar; un
pueblo que se conforma con lo que ha hecho, ese pueblo paraliza su progreso y
siempre el progreso se puede ir obteniendo en todos los aspectos y desde los
inicios de la humanidad hasta hoy, lo que se ha demostrado es que todas las
cosas de la sociedad humana, todas las cosas del g�nero humano, son
susceptibles de grandes progresos.
Y
as�, los progresos de nuestra patria �por ejemplo� en un siglo han sido muy
grandes, y desde luego, los progresos de nuestra patria en los �ltimos
dieciocho meses de vida han sido extraordinariamente grandes (APLAUSOS); los
cambios han sido profundos y, sobre todo, lo que vale la pena analizar es lo
que hemos aprendido todos en estos dieciocho meses; lo que se ha despertado
nuestro pueblo a la apreciaci�n certera de los problemas que no ten�amos ayer.� Vale la pena comparar la cantidad de mentiras
que ten�amos en la cabeza que nos las hab�an inculcado sistem�ticamente; vale
la pena comparar la falta de verdadera conciencia revolucionaria y pol�tica que
hab�a hace dos a�os, y la madurez pol�tica y revolucionaria que tiene hoy el
pueblo de Cuba.
�C�mo
el pueblo de Cuba ha podido descubrir grandes verdades por s� mismo?� �Y c�mo ha podido exhibir esas verdades
frente a las grandes mentiras que antes imperaban aqu� y que hoy imperan
todav�a en el continente americano?� �C�mo
nosotros hemos podido descubrir toda esa farsa de una supuesta democracia?, y
c�mo nos hab�an hecho creer que toda aquella politiquer�a, toda aquella
camarilla que se reun�a en nuestros �rganos legislativos, donde representaban
sus intereses exclusivamente, y jam�s los intereses del pueblo, c�mo toda
aquella burocracia, toda aquella compra de conciencia, todos aquellos pillos,
pod�an constituir expresi�n de la voluntad de un pueblo; c�mo todo aquel
espect�culo de demagogia, de mentira, de soborno, de burocracia, de prebendas,
�todas aquellas calles invadidas de pasquines de descarados!� (APLAUSOS), donde el pueblo no ten�a ni
siquiera medio de conocer los hechos, era informado falsamente a trav�s de las
agencias internacionales, era informado falsamente sobre sus verdaderos
intereses a trav�s de un monopolio de los �rganos de divulgaci�n por los
grandes intereses econ�micos de minor�as nacionales o de monopolios
extranjeros, y que el pueblo ten�a que leer todo aquello y no pod�a leer
ninguna otra cosa, y que el pueblo no ten�a otra informaci�n que la que le
daban aquellos intereses que lo estaban explotando, y que nos hicieran creer
que aquello pod�a llamarse democracia, aquello pod�a ser expresi�n de la
soberan�a de un pueblo, de la voluntad de un pueblo y de los intereses de un
pueblo.� Y c�mo nos entreten�an con
aquella mara�a y aquel tejido de mentiras y pasaban los a�os, pasaban las
d�cadas, sin que ni una sola de las grandes injusticias se pudiera eliminar en
nuestra patria.
Hoy
vemos cosas del pasado que nos parecen incre�bles y casi no podemos comprender
c�mo nuestro pueblo hab�a aceptado tanta explotaci�n, tanto abuso, ese abuso
generalizado en todos los aspectos de la vida:�
desde el manejo inmoral de los fondos p�blicos, la prebenda, el
enriquecimiento il�cito, el saqueo del pa�s por los monopolios extranjeros; nos
hac�an creer que era bueno que una compa��a americana tuviera aqu� 10 000
caballer�as de tierra mientras hab�a cientos de guajiros muri�ndose de hambre
en las guardarrayas, que eso era bueno (APLAUSOS); y que era bueno que un
garrotero le prestara, cobrando el 100% de inter�s a cualquier obrero que iba
desesperadamente a pedirle un pr�stamo y que era bueno que un especulador le
cargara tres, cuatro, o cinco pesos a un quintal de cualquier producto para que
tuviera que pag�rselo el pueblo, y en cambio, �l pudiera tener cuatro residencias,
cinco residencias, tres Cadillacs, dos yates, veinte casas de recreo y todos
los lujos que se le pudieran imaginar (APLAUSOS); y que en nuestro pueblo
hubiera tanta pobreza, tanta gente analfabeta, tantos cientos de miles de
familias viviendo en boh�os miserables, mientras unos pocos disfrutaban de una
proporci�n vast�sima de la renta nacional, y que las hijas de los obreros o de
los campesinos no tuviesen oportunidad de ir a una escuela, tuviesen que ir a
trabajar de criadas �como las llamaban�; y las que criaban eran ellas, porque
eran las que criaban a los hijos y a los propios padres con su trabajo
(APLAUSOS); y que las hijas de las familias humildes tuviesen que ir a engrosar
las filas de la prostituci�n y que tuvieran que ir a parar a los trabajos m�s
vergonzosos en una sociedad que no les brindaba otra alternativa, que no les
brindaba la alternativa del trabajo decoroso, en una sociedad inhumana como era
la sociedad en que viv�amos nosotros; porque era verdaderamente una sociedad
inhumana; y c�mo trataban de hacernos creer que lo malo era bueno, y que, en
cambio, todo lo bueno que ha hecho la Revoluci�n, y que est� haciendo, y que
har�, es malo (APLAUSOS).
Estas
cosas se comprenden cada d�a mejor y se comprenden con hechos que se ense�an de
una manera clar�sima.� Y c�mo nosotros
los cubanos, hemos podido echar por tierra todas las mentiras con que se
enga�aba a este continente, con que enga�a a los pueblos hermanos de Am�rica.� �Qui�n cree que muchos de esos gobiernos
representen el inter�s de sus pueblos, representen la voluntad de sus pueblos?
Y
los cubanos hemos podido contemplar por primera vez, c�mo efectivamente la
voluntad mayoritaria y los intereses absolutamente mayoritarios de un pueblo
son los que cuentan y son los que deciden a la hora de afrontar nuestros
problemas; c�mo el pueblo ha llegado a tener, por primera vez en la historia,
la sensaci�n de que est� decidiendo sus propios destinos y que es su voluntad
la que cuenta; �y c�mo, por primera vez en nuestra historia, ning�n cubano
tiene que sentirse avergonzado de ser pobre!�
(APLAUSOS); �y c�mo, por primera vez en nuestra historia, ning�n cubano
negro tiene que sentirse avergonzado por ser negro!� (APLAUSOS.)
�Y
c�mo era la vida del humilde ayer, c�mo, c�mo era la vida del humilde ayer, que
ten�a que soportar todos los vej�menes?� Y
c�mo los que viv�an engre�dos, c�mo los que viv�an altaneramente y despreciando
a los dem�s, eran aquellos que se paseaban en sus carruajes y ni siquiera se
dignaban a mirar a un hombre humilde del pueblo, cuando ese hombre humilde del
pueblo era el que les limpiaba las botas, y era el que les llevaba la leche por
la ma�ana a su casa, porque otro se hab�a levantado a las 3:00 de la madrugada
a orde�ar la vaca, y otro se hab�a levantado a esa misma hora a hacer el pan
(APLAUSOS), y otro era el que le imprim�a el peri�dico que �l le�a c�modamente
por la ma�ana, y otro el que se lo llevaba a su casa, y otro el que le manejaba
el carruaje, y otra la que le cocinaba y le preparaba sus suculentos y bien
condimentados alimentos (APLAUSOS).� Era,
para ellos, como si el ser humano no mereciera ninguna consideraci�n.
Y
esas son las cosas que han cambiado en nuestro pa�s.� �Y esa es una de las muchas razones por las
cuales nosotros, los hombres del Gobierno Revolucionario, podemos convocar a un
mill�n de cubanos en cualquier plaza de nuestra patria!� (APLAUSOS PROLONGADOS Y EXCLAMACIONES CON
CONSIGNAS REVOLUCIONARIAS COMO:� "�Fidel, Fidel!"; "�Cuba
s�, yankis no!"; "�Venceremos!"; "�Fidel, seguro, a los
yankis dales duro!" �EL PUBLICO
GUARDA SILENCIO ANTE LAS NOTAS DEL HIMNO NACIONAL.)
Esos
son los extra�os misterios �porque son verdaderos misterios� para los que cada
d�a, mientras m�s impotentes, m�s se llenan de odio contra la Revoluci�n; los
que mientras m�s fuerte la ven, m�s tratan de hacerle da�o y m�s pierden la cabeza
en la obsesi�n de obstruirle a un pueblo su marcha, de obstruirle a un pueblo
su felicidad.� �Por qu�?� �En nombre de qu�?� �Qu� razones se pueden esgrimir para defender
intereses y privilegios frente a las grandes ansias de una naci�n toda?� �O es que la naci�n la constitu�a aqu� el
grupito de privilegiados, y todo ten�a que estar ordenado para ellos?� �Es que la naci�n ten�a que estar ordenada
para servir a intereses de minor�as extranjeras que se hab�an apoderado de
nuestra riqueza?� �O es que la naci�n
est� constituida realmente, en su inmensa mayor�a, por familias de condici�n
humilde, por familias que trabajan, por familias que tienen muchas necesidades,
que tienen necesidades materiales, que tienen necesidades espirituales, que
tienen muchas cosas por las cuales luchar y luchar honestamente, que tienen
muchas cosas por las cuales preocuparse y resolverlas honestamente?
Por
eso es por lo que estamos luchando, por la naci�n, integrada en su casi
totalidad por hombres y mujeres que trabajan, y por hombres y mujeres, que en
muchos casos, queriendo trabajar, no tienen donde trabajar; para ellos y para
que ellos puedan satisfacer sus just�simas aspiraciones humanas, materiales y espirituales,
es por lo que estamos luchando, y es lo que queremos.� Y contra ese prop�sito cuando un pueblo ha
llegado a comprenderlo, se tienen que estrellar todas las agresiones, se tienen
que estrellar todas las torpezas que cometan los enemigos de ese pueblo.
Y
en verdad que cuando se aprecia de qu� forma una mayor�a tan abrumadora de la
naci�n est� consciente de su rol, y est� consciente de su destino, cuando una
mayor�a tan abrumadora de la naci�n est� de acuerdo en esforzarse y en luchar
por algo que no se concibe que todav�a haya mentes tan criminales que tengan la
ilusi�n de hacer fracasar a ese pueblo; haya mentes cargadas de un desprecio tal
para los pueblos, que crean que sus inmorales pretensiones puedan imperar por
encima de las nobles y justas aspiraciones de todo un pueblo.� Y por eso cuesta trabajo concebir sus actos y
sus hechos; c�mo tratan de estar constantemente promoviendo hechos contrarrevolucionarios,
c�mo se mueven fuerzas poderosas, sobre todo de car�cter extranjero, para
perturbar la marcha del pa�s.� Y,
realmente, llena de indignaci�n ver c�mo se valen de
la ignorancia, c�mo se valen de la desorientaci�n de algunas gentes para
lanzarlas en las m�s descabelladas aventuras, c�mo promueven campa�as
terroristas pagadas, peso a peso, por manos extranjeras, c�mo desaf�an esos intereses
la voluntad tan clara y definitivamente expresada por nuestro pueblo.
Y
as� se producen conductas que son bochornosas, que son cobardes y que son
dolorosamente indignantes. �C�mo, por ejemplo,
aqu� en Cuba todav�a haya elementos conectados con el extranjero que crean que
se pueden promover alzamientos� (EXCLAMACIONES),
y c�mo todav�a no los hayan escarmentado las experiencias de Pinar del R�o y
las experiencias de Oriente para estar lanzando gentes a la absurda pretensi�n
de querer hacer alzamientos o guerrillas contrarrevolucionarias
apoyados por los terratenientes.� �A
qui�n se le ocurre que se puedan promover en nuestros campos guerrillas
contrarrevolucionarias apoyadas por la clase explotadora de los campos?� (APLAUSOS.)
Porque
eso sencillamente es demostrar una ignorancia absoluta y �total de lo que es una revoluci�n, de lo que
es la lucha revolucionaria, y c�mo una revoluci�n tiene que apoyarse s�lidamente
en un sector oprimido para marchar adelante, �c�mo es posible que se pueda
hacer una revoluci�n, es decir, una lucha, una lucha social apoyada en un
sector explotador contra los intereses de los campesinos, y que pretendan
realizar actividades de esa �ndole en �reas rurales de nuestro pa�s?� �Contra qui�n indignarse, contra los que son
instrumentos que se dejan arrastrar a esos disparates y a esos absurdos, o
contra los que env�an a esa gente?� �Contra
los que pagan a esos elementos, o los seducen, o los enga�an?� Porque es curioso c�mo los elementos
privilegiados, afectados por la Revoluci�n, no descansan en la tarea de
confundir, de enga�ar, de provocar hechos de esa �ndole, y todav�a lo m�s incre�ble:� c�mo adem�s se
hacen ilusiones de que tales prop�sitos puedan prosperar.
Y
as� nosotros tenemos que meditar sobre estos problemas, y es dif�cil imaginarse
la indignaci�n que produce conocer, como conocemos nosotros, qui�nes son los
se�ores que est�n promoviendo esas actividades, y en el d�a de hoy, por
ejemplo, en las zonas monta�osas de la provincia de Las Villas, una patrulla de
hombres del Ej�rcito Rebelde tuvo noticias de un punto donde hab�a elementos
armados y procedieron a ir a dominarlos.
Resultaba
que all� hab�a dos excasquitos (EXCLAMACIONES) y un exteniente (EXCLAMACIONES), es decir, un exteniente rebelde.� �C�mo
era posible que se llevara a un hombre a la confusi�n semejante de ir a
reunirse con dos exsoldados de la tiran�a para
intentar la cosa m�s absurda del mundo:� la de promover guerrillas contra el
Gobierno Revolucionario?
Cuando
ahondamos un poquito en las investigaciones, encontramos qui�nes eran los que
les hab�an enviado las armas, qui�nes eran los que les hab�an enviado el dinero,
qui�nes eran los que estaban alentando; se�ores afectados por la Revoluci�n, latifundistas
afectados por la Revoluci�n, intermediarios afectados por la Revoluci�n; y era
realmente indignante ver la lista de los que les hab�an entregado las armas y
estaban promoviendo esas actividades.
Al
ir los soldados nuestros a dominarlos trataron de hacerles resistencia y dos de
ellos resultaron heridos:�
los dos exsoldados de la tiran�a
(APLAUSOS).� Sin embargo, nosotros que nos
encontr�bamos en la provincia, cuando pudimos presenciar aquellos dos heridos y
medit�bamos en las causas que pod�an haber llevado a aquellos hombres a cometer
tama�o error; lo que sent�amos no era odio, lo que sent�amos era pena.� Uno de ellos era un muchacho joven, otro
ten�a algo m�s de edad.� �C�mo pod�an
haberles hecho creer a aquellos hombres que pod�an intentar guerra de
guerrillas contra el Gobierno Revolucionario, que se apoya fundamentalmente en
los sectores campesinos y obreros del pa�s?�
(APLAUSOS PROLONGADOS.)
Nuestros
soldados, nuestros soldados, con su caballerosidad caracter�stica, procedieron
inmediatamente a tomar las medidas para el traslado inmediato y la atenci�n de
esos heridos al hospital.� �Como hicieron
siempre durante la guerra!
Y
cuando se contemplan estas situaciones lo que uno se pregunta es esto:� �Qu� son esos
seres, sino meros instrumentos de los que teniendo m�s maldad todav�a que
ellos; m�s mala fe todav�a que ellos los alientan y los arman y les ofrecen
apoyo americano y les hacen creer que es cuesti�n de estarse unas cuantas
semanas en las lomas, todo lo m�s unos cuantos meses, que los marinos
americanos lo van a resolver todo?� (EXCLAMACIONES
DE:� "�Fuera!")
Y nosotros hemos tenido oportunidad de comprobar eso y de investigar eso, �y
con qu� perfidia y con qu� cobard�a hay gentes tratando de alentar a estos
elementos militares, o gente confusa o elementos de estos que no son
revolucionarios para que promuevan guerrillas contra el Gobierno Revolucionario!� �Y as� lo han estado haciendo en la provincia
de Las Villas!� Han estado tratando de
promover guerrillas de exmilitares o de desertores, o
de traidores a la Revoluci�n para crear focos de contrarrevolucionarios que
faciliten las actividades de los extranjeros que hoy dirigen todas estas
actividades contra nuestro pa�s.� �C�mo
tratan de instrumentar los planes extranjeros contra nuestra patria y c�mo se
valen de esa gente ignorante que no pueden tener idea de que no se puede
realizar una lucha, porque analiz�ndolo fr�amente, objetivamente, es lo m�s
absurdo que se pueda concebir!� Y
nosotros tenemos derecho a saber esto, porque fuimos all� a reunirnos con los
campesinos que eran explotados miserablemente, que eran estafados
constantemente, que eran desalojados de sus tierras, que ve�an en el soldado de
la tiran�a el esbirro que constantemente abusaba de ellos.� Y nosotros s� sab�amos que en esas
condiciones se pod�a promover una lucha revolucionaria.
�Y
en qu� distintas condiciones tratan estos elementos contrarrevolucionarios de
promover guerrillas!� �A qu� nos obligan,
a qu� nos obligan a nosotros con esas cosas?�
(EXCLAMACIONES DE:�
"�Pared�n!")
Y
es curioso, porque nosotros ya tenemos alguna experiencia sobre estos
problemas; c�mo apenas un grupito se pasa unos d�as tranquilo y enseguida se
forma el embullo entre todos los elementos contrarrevolucionarios y creen que
ya pueden agarrar las lomas (EXCLAMACIONES).�
�A qu� nos obligan?� (EXCLAMACIONES
DE:� "�Pared�n!")
�Todav�a ni siquiera eso!� �A qu� nos
obligan?� (EXCLAMACIONES.)� Y cr�anme que lo digo sin sombra de odio,
cr�anme que lo digo con dolor, porque los que podemos llegar a comprender c�mo
en la sociedad los mayores culpables son los que muchas veces permanecen ajenos
al peligro; los mayores culpables son esos que tranquilamente y c�modamente
arrastran a otros a hechos de esta naturaleza; los que llegamos a comprender
c�mo esos se�ores que han adquirido una cultura mayor, porque eran los que
pod�an estudiar, m�s le�dos, m�s preparados, m�s habilidosos son los que sin
riesgos para ellos, sin saber lo que es una loma, �y sobre todo sin saber lo
que es el Ej�rcito Rebelde cuando se dispone a poner fuera de combate cualquier
elemento de esos...!� (APLAUSOS.) Porque hay gente que no
tiene la m�s remota idea de lo que es la guerra.� �Hay gente que no tiene ni la m�s remota idea
de lo que es tener que afrontar de veras la lucha!
Sin
embargo, nosotros tenemos que movilizar la fuerza, �contra qui�n?� Contra esos instrumentos; mientras que desde
el extranjero c�modamente oficinas extranjeras, servicios de espionaje extranjeros,
tranquilamente desde fuera, mueven esos hilos, o se�ores aqu� afectados por la
Revoluci�n tranquilamente, paseando todav�a en sus Cadillacs, viviendo todav�a
en sus lujosas casonas.� Y lo que duele
es que nosotros tengamos que movilizar nuestras fuerzas contra los que no son
m�s que meros instrumentos y nos veamos obligados a hacerlo para destruirles
las ilusiones de que puedan promover brotes contrarrevolucionarios en el
interior de nuestro pa�s.� Que nos veamos
obligados a mover nuestras fuerzas contra esos meros agentes y lo que nos duele
es pensar que haya cubanos que por su ignorancia, su falta de mentalidad,
puedan llegar a ser arrastrados a esas situaciones.� Porque a nosotros nos duele sencillamente
cada vez que nos vemos obligados a movilizar a los hombres de la Revoluci�n
para reprimir sencillamente, poner fuera de combate y liquidar cualquier
actividad de ese tipo.� �Y con mucha m�s
raz�n cuando pensamos que las est�n promoviendo contra la patria para servir al
extranjero!� Con mucha m�s raz�n por eso,
porque est�n sirviendo a intereses extranjeros.
No
les ha bastado la experiencia del grupito que trataron de promover en la Sierra
Maestra.� No les ha bastado la
experiencia del grupito que trataron de promover en Pinar del R�o.� Pues nos obligan a tener que demostrarles,
otra vez, que ni en la Sierra Maestra, ni en los Organos,
ni en el Escambray tampoco pueden promover ning�n grupito de guerrilleros
(APLAUSOS).
Y
no queda m�s remedio, sencillamente, no queda m�s remedio que tener que hacer la
tercera demostraci�n (EXCLAMACIONES).
Esperamos
que por lo menos les sirva de algo y no contin�en haciendo esas cosas tan
absurdas, tan faltas de l�gica y adem�s para que no se hagan ilusiones, porque
lo simp�tico que tiene esto, en medio de la tragedia, es la facilidad con que
se hacen ilusiones los contrarrevolucionarios, la facilidad con que se embullan,
la facilidad con que se alborotan los mercenarios que est�n en el extranjero
cuando logran arrastrar algunos grupitos a esas actividades.
Para
que se les acaben de una vez todas las ilusiones, perm�tasenos decir una cosa
aqu� y es esta:� �para
ver si les sirve aunque sea a esos infelices instrumentos, o les sirve a esos
malvados para que dejen de hacerse ilusiones�, perm�tasenos decirles que en la
Sierra del Escambray hasta una aguja que soltaran all�, �hasta una aguja la
encontraremos nosotros!� (APLAUSOS.)
�Ojal�
bastaran estas palabras, ojal� bastaran estas palabras, para que se
convencieran de eso y con eso nos pod�amos evitar las escenas dolorosas, con
eso nos pod�amos evitar un solo herido!
Nosotros
no queremos victorias contra grupitos, �porque nosotros aprendimos con grupitos
a obtener victorias contra montones de soldados enemigos!� (APLAUSOS PROLONGADOS.)
Nosotros
siempre con muy pocos hombres derrotamos a unidades incomparablemente mayores
que las nuestras, y en eso s� pod�amos ver un poco de gloria, de m�rito, pero
nosotros no queremos esas victorias, esas que nos obligan a tener que movilizar
las tremendas fuerzas con que cuenta la Revoluci�n, una parte peque��sima de
esa tremenda fuerza, para poner fuera de combate a grupitos.
�Ojal�
bastaran estas palabras, pero si estas palabras no bastan, s�pase que hasta una
aguja, una aguja la encontramos nosotros en esas monta�as (APLAUSOS), que no
tenemos m�s que movilizar, no ya a nuestras unidades del Ej�rcito Rebelde que
est�n en entrenamiento, y no deseamos interrumpirles para nada su
entrenamiento; con movilizar unos cuantos cientos o si se quiere, cuando lo
estimemos pertinente, unos cuantos miles de milicianos campesinos que tenemos
perfectamente entrenados (APLAUSOS).
�Y
por qu� incurren en esos errores?� Porque
no me entienden, no entienden, no son capaces de entender.� Los ciega el odio ese que les nace del
vientre, que les nace de los bolsillos afectados, que les nace de las ganancias
afectadas, porque si fueran capaces de entender, por lo menos, dejar�an en paz
a nuestra Revoluci�n y a nuestro pueblo.�
Nosotros tenemos muchas cosas por hacer, nosotros tenemos mucho que
trabajar por delante; hay grandes cosas y grandes proyectos por llevar adelante.� Debieran de dejarnos en paz.� Sin embargo, se empe�an y se empe�an y se
empe�an in�tilmente, porque eso es lo que duele:� si tuvieran alguna posibilidad...� pero es que no tienen ninguna porque, ni los
monopolios ni el imperialismo van a aplastar aqu� a nuestra Revoluci�n
(APLAUSOS), ni en nuestro pa�s puede haber contrarrevoluci�n que prospere.� Y no descansa, sin embargo, el imperialismo,
en estar promoviendo terrorismo, en estar promoviendo grupitos de alzados, en
estar promoviendo estupideces, porque son, sencillamente, estupideces.� �Qu� van a conseguir?� �Ah!, retrasarnos.� Est� bien, nos pueden retrasar; las
agresiones econ�micas nos retrasan, las agresiones econ�micas nos crean
problemas.� Todas las agresiones del
imperialismo nos perjudican, nos perjudican, s�, �pero ellos salen mucho peor
que nosotros!� Y los perjuicios que nos
han hecho, �tengan la seguridad de que los han pagado muy caro!� (APLAUSOS) Y los perjuicios que nos sigan
haciendo, �tengan la seguridad de que los tendr�n que ir pagando muy caro!� (APLAUSOS.)
Y
no hay nada m�s insensato y nada m�s doloroso que ese da�o en balde, ese da�o
est�pido y ese da�o sin resultado posible que le pretenden hacer a nuestro
pueblo.� No nos quieren dejar en paz,
porque saben lo que la Revoluci�n avanza.�
Si de verdad creyeran en lo que ellos afirman, si de verdad creyeran que
su sistema es la panacea del mundo; en cambio, que lo que nosotros hacemos est�
mal hecho, entonces nos dejar�an solos para que nosotros nos hundi�ramos solos,
�verdad?� Y, sin embargo, �por qu� no nos
dejan en paz?� Porque saben que nos dejan
tranquilos y los avances de nuestra rep�blica son tan fant�sticos, y los
progresos de nuestra patria son tan fant�sticos que a los pocos a�os ser�
derrotado el imperio en toda la Am�rica Latina (APLAUSOS).
Ellos
hace mucho rato que no creen en lo que afirman, hace mucho rato que ellos
mismos no creen en lo que afirman; ellos hablan de su fant�stico sistema y, sin
embargo, tienen que ir corriendo con 600 millones de d�lares en el bolsillo
para ir a sobornar gobiernos (APLAUSOS).�
�Nosotros no nos gastamos ni un centavo!�
�Con qu� moneda nosotros ganamos amigos?�
Con la moneda del �xito, con el �xito de nuestra Revoluci�n.� Y ellos lo saben. �Ellos saben bien que, como es mentira lo que
afirman y saben bien que nosotros marchamos por un sendero de progreso, se
llenan de terror pensando que los otros vean lo que nosotros estamos haciendo,
pensando en que los dem�s pueblos se entusiasmen con nuestros �xitos.� Y para que se demuestre aqu� de una manera
que no le quede duda a nadie de lo que es capaz de hacer una revoluci�n justa,
baste considerar c�mo nosotros hemos soportado la agresi�n, c�mo a pesar de la
guerra que le han hecho al turismo �por ejemplo�, de habernos quitado casi un
mill�n de toneladas de nuestra cuota, y c�mo saboteando todas nuestras
actividades, la Revoluci�n ha podido darle al pueblo un aumento del 35% del
empleo industrial en solo 18 meses (APLAUSOS).�
C�mo la Revoluci�n ha podido hacer desaparecer el desempleo en muchas
regiones de nuestros campos ya; no en todas, pero en varias regiones s�.� Hay algunas que son mucho m�s densamente
pobladas que en otras, pero hay muchas zonas de desarrollo donde han tenido ya
que estar llamando trabajadores de otras zonas para poder cubrir all� todas las
tareas (APLAUSOS).� C�mo, en medio de un
hostigamiento incesante, la Revoluci�n ha podido llevar tantos beneficios al
pueblo.� Y eso es lo que ellos no pueden
soportar.� Si creyeran en lo que afirman,
no se habr�an apurado.� Mas, como no creen en lo que afirman, tienen un miedo
tremendo a los �xitos de la Revoluci�n Cubana (APLAUSOS).
Sin
embargo, no lo podr�n impedir, porque hay una cosa que tienen tambi�n los
pueblos cuando los hostigan, cuando los agreden:� los pueblos se crecen.� Y nosotros cada acto de hostigamiento, cada
acto de agresi�n lo convertimos en energ�a revolucionaria; lo convertimos en
deseo de trabajar, lo convertimos en prop�sito de triunfar (APLAUSOS).
Deseamos
el triunfo por nuestro bien, pero adem�s, por cuanto el triunfo nuestro es el
mal de los enemigos de la humanidad, deseamos m�s todav�a el triunfo nuestro
(APLAUSOS).� Y por eso nos sentimos con
m�s entusiasmo todav�a, con m�s deseo de adelantar y de llevar adelante la
Revoluci�n, con m�s energ�a todav�a para trabajar por ella.� Y esa energ�a se la debemos a todos los que
est�n tratando de fastidiar a nuestro pueblo, a todos los que est�n tratando de
hacer fracasar a nuestro pueblo; lo que han logrado es convertir sus agresiones
en triunfos como dijo la compa�era (APLAUSOS).�
En energ�a revolucionaria..., pero los muy torpes no entienden eso; no
lo entienden, no entienden nada, absolutamente nada.� Y sobre todo, no entienden eso.� Entonces, nosotros pensamos:� �Qu� explicaci�n se dar�n esta gente
de lo que est� pasando en Cuba?� �C�mo
podr�n explicarse estos fen�menos, si en el cerebro de ellos no caben?� �C�mo despu�s de haberse pasado tantos a�os
tratando de tomarnos el pelo, tratando de enga�arnos, tratando de desorientarnos
han fracasado tan miserablemente?� �C�mo
se explican ellos eso?
Y
me imagino que se deben estar rompiendo la cabeza porque no les cabe en la
cabeza, no entienden.� Han perdido la
facultad de razonar.� �Y c�mo este
pueblecito peque�ito, aqu� que nos hab�an estado indoctrinando durante 50 a�os,
nos hab�an estado �lo voy a decir con un t�rmino vulgar� embutiendo durante 50
a�os...?� (APLAUSOS.) �C�mo este
pueblecito peque�ito ha podido resistir todo su poder�o, todas sus
maquinaciones internacionales, todos sus tejemanejes con los dem�s gobiernos de
Am�rica Latina, y c�mo la Revoluci�n est� invicta y cada d�a m�s fuerte, cada
d�a m�s unida, cada d�a m�s enraizada en el pueblo (APLAUSOS), cada d�a m�s
claro todo el mundo aqu�?
Y
eso no es nada, �lo que vamos a aprender!, �lo que nos falta por aprender, y lo
que va a progresar la educaci�n de nuestro pueblo!� Porque les dec�a que ten�amos muchas tareas
que realizar, y nosotros quer�amos hablarle hoy al pueblo de algunas de esas
tareas.� Al menos una parte del pueblo
est� escuchando y los que tuvieron que irse a acostar lo leen ma�ana en los
peri�dicos (APLAUSOS).
La
Revoluci�n constantemente est� llevando adelante una serie de proyectos.� Por ejemplo, el proyecto de situar escuelas
en todos los rincones de las monta�as de Cuba es un proyecto ya virtualmente
realizado; dentro de unos d�as ya estar�n los maestros.� Se prepar� a los maestros, se les dio un
curso, se les prob�, y ya pronto eso ser� una hermosa realidad.� Las brigadas juveniles, ya dentro de unos d�as
salen los primeros 2 000, y en los pr�ximos 15 d�as ir�n 10 000
j�venes a integrar las Brigadas Juveniles de Trabajo Revolucionario en la
Sierra Maestra (APLAUSOS).� Es uno de los
proyectos de la Revoluci�n que marcha formidablemente adelante.
Otro
de los proyectos:� las
milicias obreras y campesinas (APLAUSOS) cuya disciplina y cuya organizaci�n
adelantan extraordinariamente y fortalecer�n, de manera indestructible, a la
Revoluci�n Cubana.� Y no solo eso, �que
tenemos armas para esas milicias!� (APLAUSOS
PROLONGADOS.)� Es decir que no se est�n entrenando
en balde, ni se est�n sacrificando en balde.�
�Ya las veremos desfilar, ya veremos desfilar el Primero de Mayo lo que
es todo un pueblo en pie de lucha!� (APLAUSOS),
�ya lo veremos!, �y nuestros enemigos lo ver�n tambi�n para disgusto suyo!� (APLAUSOS.)
�Pero
es que esos son los �nicos proyectos de la Revoluci�n?� �No!� La
Revoluci�n tiene muchos proyectos que queremos llevar adelante.
Para
el a�o que viene tenemos un plan, para el a�o que viene tenemos una batalla que
librar con la ayuda de todo el pueblo porque es la �nica manera de ganarla; y
esa batalla s� tiene un m�rito fant�stico, vale la pena propon�rsela; es la
siguiente:� para
el a�o que viene vamos a acabar hasta con el �ltimo residuo de analfabetismo en
Cuba; �qu� les parece?� (APLAUSOS
PROLONGADOS.) ��Qu� les parece que el
pueblo de Cuba el a�o que viene se proponga que no quede un solo compatriota
nuestro que no sepa leer y escribir?� �Y
que entre todo el pueblo, entre todos, ense�emos a los que no saben leer ni
escribir?, y que en un a�o �en solo un a�o� la Revoluci�n liquide el
analfabetismo para darles un ejemplo m�s a nuestros hermanos de Am�rica Latina (APLAUSOS),
y para que el imperialismo tenga que botar un poco m�s de d�lares (RISAS),
porque cada �xito de la Revoluci�n Cubana significa que los bolsillos de ellos
tienen que ahondarse m�s todav�a y sacar dinero de ah�; �y lo peor es que por
gusto!; por gusto, porque con esas "pastillitas" no van a resolver
los problemas de Am�rica Latina; y est�n d�ndole calmantes que, por supuesto,
ese calmante no llega al dolor de la gente.�
Todo el mundo sabe d�nde se quedan los d�lares esos:� en las oligarqu�as, en los generales,
en los politiqueros y en todos esos se�orones, los amos de la econom�a, en los
mismos monopolios, van a dar uno por un lado y van a recoger por el otro.� Eso no resuelve.
Pero
cada �xito de la Revoluci�n los obliga m�s a ponerse en evidencia.� Desde luego que no lo vamos a hacer por eso;
eso es secundario.� Lo m�s importante es
que no quede un solo analfabeto en nuestro pa�s y que Cuba d� su batalla y que
en un a�o liquide el analfabetismo.
�C�mo
lo vamos a lograr?� Vamos a ir a la
Imprenta Nacional, vamos a hablar con Octavio que est� encargado de la Imprenta
Nacional, y le vamos a decir que nos imprima por lo menos, �dos millones de
cartillas!� (APLAUSOS.)� Primero vamos a hablar con un grupo de
pedagogos para que organicen �y ya desde ahora pueden ir poni�ndose a trabajar
los que quieran colaborar�, un grupo, un equipo que nos prepare un m�todo.� Preparamos el material, le explicamos al
pueblo c�mo hay que manipular esas planillas, convertimos al pueblo en
maestros, a todos los que sepan leer y escribir los convertimos en maestros, y
les damos unos cuantos programas explic�ndoles c�mo deben manejar esas
planillas.� Desde luego, todos los
maestros, todos los profesores, todos los estudiantes, todos los trabajadores
que sepan leer y escribir, todo el pueblo, que se proponga ense�ar un n�mero
determinado de personas puede hacerlo.� �Y vamos
a ver si es verdad o no que en un a�o un pueblo de maestros acaba con el
analfabetismo!� (APLAUSOS.)
Sobre
todo en el campo hay mucho analfabetismo, mucho m�s que en las ciudades; y es
muy triste que una parte grande de nuestros ciudadanos no pueda disfrutar de un
libro.� �Qu� le queda a un hombre cuando
ni siquiera puede ser due�o del conocimiento que la humanidad ha ido acumulando
durante siglos?, porque esos conocimientos est�n en los libros, al alcance de
cualquier hombre, pero ese hombre no sabe leer ni escribir.� �Consideren qu� triste es eso!, �consideren
cu�nto m�s valdr� ese ciudadano para su patria, para su familia, cuando ya
tenga una cultura mayor!� Eso es lo
primero, lo primero es que nosotros ense�emos a leer y escribir a todo el que
no sepa; pero lo segundo es que todos nosotros aprendamos, y nosotros tenemos
mucho que aprender todav�a.
�C�mo
lo vamos a hacer?, pues, muy bien.� Una
buena noticia, �se acuerdan ustedes de "La Marina"?, �se acuerdan
ustedes de "El Pa�s" y de "Excelsior"?, �se acuerdan d�nde
se editaba "Selecciones"?, �se acuerdan de todos aquellos talleres
donde nuestros obreros ten�an que estar trabajando y donde la rep�blica gastaba
tanto papel para embutir al pueblo?� �Qui�n
nos iba a decir que esos mismos obreros, con ese mismo papel, con ese mismo
esfuerzo puedan imprimir un libro cada cuarenta y ocho horas!, �qu� les
parece?, �que "El tibur�n y la sardina" lo imprimieron en cuarenta y
ocho horas!� (APLAUSOS.) �Es decir que, donde mismo antes se enga�aba al
pueblo, con esos mismos gastos y con esa misma maquinaria, vamos nosotros a
proveer al pueblo de todo el material para que el pueblo lea y aprenda, y
analice por s� mismo, pero que tenga la oportunidad de leer.
Antes
muchos no sab�an y van a saber, van a saber leer y escribir; y muchos que
sab�an leer y escribir no ten�an la oportunidad de comprar un libro, los libros
estaban muy caros; en cambio estaban los peri�dicos esos con un mont�n as� de
hojas de anuncios clasificados, de editoriales contrarrevolucionarios, de
escritos contrarrevolucionarios, para engatusar al pueblo, para desorientar al
pueblo, �defendiendo a qui�n?, �a ese pueblo, defendiendo al guajirito,
defendiendo al obrero, defendiendo al que viv�a en el barrio Las Yaguas?� �No!; �promoviendo que se construyeran casas,
que se le diera tierra a la gente, que se hicieran escuelas, que se hicieran
hospitales?� �No!, �qu� va!, promoviendo
que los monopolios ganaran m�s todav�a, promoviendo que los especuladores
especularan m�s, promoviendo que los ricos fueran m�s ricos y los pobres fueran
m�s pobres (APLAUSOS).� Eso es lo que
promov�an.� Hablaban de que si la
"libertad de prensa", �era la libertad de venderse al mejor postor!,
la libertad de defender sus intereses, los intereses de las minor�as
privilegiadas contra el pueblo.
Ahora
lo andan editando por all�, �qu� lejos han ido a parar!, se fueron para Miami
(RISAS), �qui�n ha visto eso?� Era l�gico
que terminaran all�, imprimiendo por all�, escribiendo, �para qui�n?� Para los americanos, y no para todos los americanos,
por supuesto, no, no, escribiendo para los agentes del FBI, de Hearst y de quien todos sabemos.
�Qu�
les parece?, que Cuba pueda hoy �y ese es otro ejemplo que le puede costar unos
cuantos d�lares al imperialismo�, donde se imprim�a toda esa prensa
contrarrevolucionaria, imprimir, cada 48 horas, �ciento cincuenta mil
ejemplares de un libro nuevo!� (APLAUSOS.)
Siempre
aqu� se hab�a hablado de la Imprenta Nacional, como se hab�a hablado de la
Marina Mercante y de tantas cosas.� Bueno,
pues ah� est� la Imprenta Nacional que tiene unas cuantas imprentas; no ha
tenido que gastarse el Gobierno Revolucionario ni un centavo.� Ahora los obreros est�n contentos porque,
claro, �qu� obrero pod�a estar contento imprimiendo editoriales del
"Diario de la Marina"?� Los
obreros est�n orgullos�simos del trabajo que est�n
haciendo ahora; comprenden muy bien el beneficio que le van a prestar a nuestro
pa�s.� Dentro de pocos a�os, �nuestro
pueblo ser� uno de los pueblos m�s cultos de Am�rica y del mundo!� (APLAUSOS.)
Y
adem�s de los libros que est�n imprimiendo de literatura, de texto �ahora mismo
se va a imprimir un libro de texto, una nueva geograf�a, en la que ha trabajado
intensamente el compa�ero N��ez Jim�nez (APLAUSOS)�, adem�s de los libros de texto
y de literatura universal, de todo tipo, estamos haciendo unas ediciones
especiales.� Son libros que nosotros les
hemos pedido a distintas personas, visitantes todos, que nos env�en aquellos
tipos de libros sobre Am�rica Latina, sobre problemas econ�micos tambi�n, y una
literatura que tambi�n tenemos que leer:� sobre literatura revolucionaria y
problemas b�licos; es decir que todos nuestros milicianos y todo el pueblo
tienen que leerse las luchas que han realizado otros pueblos por su libertad,
las grandes batallas, las grandes contiendas de los pueblos.� Y estamos promoviendo, de acuerdo con la
Imprenta Nacional, unas ediciones especiales.�
El primero fue la f�bula de "El tibur�n y la sardina", que se
vendi� y se agot�, menos 50 000 ejemplares que hemos guardado.� Luego les voy a explicar para qu�.
Ya
tenemos hecho el segundo; miren qu� bonito (LO MUESTRA AL PUBLICO Y APLAUDEN).� �Saben por cu�nto?� �Por treinta centavos!� �Qu� les parece?� (APLAUSOS.) �Este se titula "El peque�o ej�rcito loco
de Sandino" (APLAUSOS).� Toda esa
literatura que, por supuesto, no la dejaban ni entrar; no quer�a el
imperialismo que se supiera lo que pas� en Nicaragua.� Y vean este libro, por ejemplo, tiene un
pensamiento muy bonito de Miguel Angel Asturias, en la introducci�n, que dice:� "No nos
juzgues, Bol�var, antes del d�a �ltimo, porque creemos en la comuni�n de los
hombres que comulgan con el pueblo.� Solo
el pueblo hace libres a los hombres." �Vean qu� pensamiento:� "Solo el pueblo hace libres a los
hombres" (APLAUSOS).� "Proclamamos
guerra a muerte y sin perd�n a los tiranos, creemos en la resurrecci�n de los
h�roes y en la vida perdurable de los que como t�, Libertador, no mueren:� cierran los ojos y
se quedan velando" (APLAUSOS).� As�
que desde ma�ana estar� en venta, porque ellos estaban esperando que se lo
inform�ramos al p�blico.
Despu�s,
viene un libro de Miguel Angel Asturias que fue el autor de este pensamiento
que acabamos de leer, y que se titula "Weekend en Guatemala"
(APLAUSOS).� Y despu�s viene otro que son
dos tomos, dos tomos, tambi�n sobre Sandino, que es como el complemento del
anterior, y que se titula, "Sandino, general de hombres libres"
(APLAUSOS).� As� nosotros debemos ir recogiendo...� Este es un libro muy documentado; claro,
todos los libros no son iguales.� Hay libros
que tienen muchas narraciones, sobre todo los libros �picos, son los que m�s
r�pidamente se leen las personas.� Este
tiene tambi�n muchos documentos que son muy importantes, porque conviene no
solo la lectura que no sea solo entretenida, conviene tambi�n la lectura que
nos ense�e, aunque tengamos que prestar atenci�n; no debemos ser lectores solo
de cosas que son muy entretenidas, y quedarnos sin saber nada de los dem�s.
Hay
algunos libros que tienen documentos que conviene leerlos detenidamente, y as�
debemos ir recogiendo los mejores libros de los mejores escritores, de los
escritores revolucionarios de Am�rica Latina.�
�Para qu�?� Para que el pueblo de
Cuba aprenda todo lo que concierne a la Am�rica Latina.� Despu�s vienen dos novelas, pero que son novelas
�picas, muy importantes para la milicia y para todo el pueblo.� Y estas s� son muy interesantes, son todas de
guerra pero tomadas de la realidad.� Esas
ya las explicaremos m�s adelante; primero son estos cuatro libros.� Despu�s vienen...� Ya las estamos imprimiendo para los
responsables de milicia, pero de paso las vamos a hacer para todo el pueblo.
Y
as� vamos a seguir haciendo, bajo el t�tulo de Ediciones Especiales, de este
tipo de libro que nos vayan introduciendo en el conocimiento de todos esos
problemas para que el pueblo sepa, y el pueblo pueda discurrir, y el pueblo
pueda analizar.� Eso es lo que la
Revoluci�n hace:� pone
libros en manos del pueblo, no fomenta la ignorancia, porque la ignorancia la
fomentaron siempre los grandes intereses.�
�Por qu�?� Porque pueblos
ignorantes son pueblos que pueden ser f�cilmente enga�ados, f�cilmente
explotados.� A los grandes intereses les
conven�a que el guajiro no supiera una palabra de nada.� �Para qu�?�
Para exprimirlo, para sacarle hasta la �ltima gota de sangre.� �Le conven�a que el guajiro supiera manejar
un fusil?� �Ni loco!� �Un guajiro con fusil?� �Un obrero con fusil?� �Un estudiante con fusil?� �El pueblo con fusiles?� �Ni loco!�
�De qu� manera?� �Al pueblo con
fusiles no le pod�an hacer lo que le hab�an hecho a nuestro pueblo!� Claro, no lo educaban.� �Ah!, dec�an que el pueblo tener fusiles era
el caos, y nunca ha habido m�s orden, porque el pueblo ha aprendido, ya sabe lo
que es la disciplina social; cada ciudadano tiene una ley que es m�s poderosa
que la ley que dicte cualquier gobierno:� la ley de su sentido del deber, m�s
fuerte que ninguna polic�a.� Antes nos
obligaban por la fuerza y ahora, somos nosotros mismos los que nos establecemos
nuestras obligaciones, y sabemos que no podemos vivir como salvajes, que
tenemos obligaciones que cumplir, y deberes que cumplir; para poder tener
derechos uno tiene que respetar tambi�n los derechos de los dem�s.� Entonces el pueblo ha aprendido a vivir en
paz.
Antes
ten�an al pueblo guerreando unos contra otros, dividido en mil fracciones.� El pueblo as� era d�bil, el pueblo no sab�a;
ahora s� el pueblo es fuerte, ahora el pueblo sabe que sus derechos est�n
garantizados.� �Por qu�?� Porque �l es todo, porque �l es el poder.� �El pueblo armado es el poder!� Antes los fusiles los ten�an unos cuantos
se�ores ah�, para tener asustado a todo el mundo.� �Y ay del que agarraran, guajiro que
agarraran con un fusil!� �Ay del guajiro
que agarraran con un Springfield!� Si se
encontraban un guajiro con un Springfield por la carretera, ese guajiro no
duraba ni cinco minutos.� Era un delito
de los m�s grandes que pod�an cometerse; y hoy todo el mundo ve al guajiro
cuidando los lugares, estableciendo el orden, ayudando en las manifestaciones,
y todo el mundo, el pueblo, cuidando sus cosas, el pueblo cuidando sus
riquezas, el pueblo cuidando sus bienes, el pueblo cuidando sus intereses,
porque sabe que ahora son de ellos, y el pueblo sabe que eso es lo suyo, que de
eso vive, que de las cosas de su pa�s �l est� disfrutando y por eso cuida todo
lo que es suyo.
No
se les hab�a ocurrido jam�s a los gobiernos que estaban al servicio de los
intereses llevar maestros a las monta�as, ense�ar a leer a los campesinos,
ense�arles a manejar armas y darles armas.�
Porque, �qu� mayor garant�a puede tener un pueblo de que sus derechos
est�n asegurados?� Pues, por eso, con ese
gran poder de impresi�n que tiene la Imprenta Nacional, vamos a ir haciendo
estas Ediciones Especiales.
Ahora
bien, de las Ediciones Especiales se imprimen 150 000; se venden 100 000 y
se guardan 50 000.� �Para qu� se
guardan 50 000?� Vamos a hacer
50 000 bibliotecas, entonces guardamos las ediciones, porque algunos van a
comprar un libro y no van a tener del otro.�
Entonces, todos los sindicatos, todas las unidades del ej�rcito, todas
las unidades de milicias, en las casas de las milicias, en todas las escuelas,
en todas las asociaciones campesinas, todo aquel que tenga una tarea que
desempe�ar, como el maestro, es decir, que haya una biblioteca de esas.� Vamos a hacer 50 000 bibliotecas
(APLAUSOS).� No cinco, ni diez; no cinco,
ni 50, ni 500, ni 5 000, sino 50 000 bibliotecas; estas cifras son
demasiado elevadas para que las entiendan.�
�C�mo van a entender eso?� Eso no
lo pueden entender nunca, porque eso de 50 000 bibliotecas...� �No pon�an ni cinco bibliotecas!� �Para qu� bibliotecas?� �Que la gente supiera?� �De ninguna manera!� �Ni loco!�
Y nosotros mu�equitos en colores, como dice la miliciana, de esos de
Superman y todo eso, y pel�culas de esas rar�simas, como esas que nosotros
hemos tenido que estar viendo aqu�, terribles.
As�
que esta es una de las ideas.� Vamos a ir
haciendo las Ediciones y siempre vamos a ir anunciando los libros nuevos que se
van haciendo para que el pueblo los vaya adquiriendo.� �Treinta centavos, miren!� (APLAUSOS.)
De
los proyectos anteriores, el proyecto de hacer una vaquer�a en cada cooperativa
va viento en popa (APLAUSOS); y ya dentro de ocho o nueve meses ser� una
realidad ese proyecto para el cual el pueblo est� colaborando mucho tambi�n.� Pero hay otro proyecto que hay que impulsar y
son los c�rculos sociales obreros (APLAUSOS).
Ustedes
todav�a, posiblemente, no han tenido informaci�n de lo que son los c�rculos
sociales obreros, pero es, posiblemente, uno de los proyectos de la Revoluci�n
que va a alcanzar m�s �xito y m�s beneficio va a aportar al pueblo.� Ustedes saben que antes, �qui�nes ten�an
clubes, qui�nes ten�an casinos y centros donde bailar, charlar?� �D�nde iba el pueblo?� Ten�a que ir a la bodega de la esquina a
tomarse una cerveza...� Y, bueno, el
pueblo no ten�a donde ir.� Todav�a el
pueblo no tiene donde ir en muchos lugares (DEL PUBLICO LE DICEN:� "�A las
playas!").� Bueno, un poquito, pero
todav�a podemos tener mucho m�s, las playas est�n lejos.� �Y si el obrero, cuando desea salir por la
noche cuando sale de su trabajo, quiere ir a ba�arse en una piscina?� (APLAUSOS) ��O quiere ir a jugar basket,
o cualquier juego, hacer ejercicios, hacer gimnasia?; si el obrero y sus hijos
y su familia y su se�ora, quieren por la noche reunirse con sus amistades;
leer, escuchar m�sica, recibir una conferencia; si sus hijos, si sus hijas
quieren aprender a cantar, quieren aprender a tocar los instrumentos musicales,
cualquiera que tenga vocaci�n, porque no tienen plata...� �C�mo van a estar pagando una maestra
particular, un obrero, c�mo va a pagarle una maestra de m�sica a la hija?� A lo mejor la hija tiene una gran voz, una
gran habilidad art�stica y no tiene oportunidad de aprender.� Bueno, adem�s, cuando quieren irse de fiesta,
por ejemplo, los s�bados, los domingos, los d�as que no son de trabajo...� Pues esos son los c�rculos sociales obreros,
centros de recreo y de educaci�n.� Ya
hicimos el primero, y para que ustedes sepan la historia de los c�rculos
sociales obreros, esta idea empieza a surgir cuando el Ministerio de
Recuperaci�n de Bienes interviene el..., �c�mo se llamaba?� (DEL PUBLICO LE DICEN:� "Cubanac�n"), el Biltmore, el nombre que tiene por aqu�...� (DEL PUBLICO LE DICEN:� "Cubanac�n"), el de antes, Biltmore Yacht and Country Club.� No, no, no
Habana, no Habana, sino Havana Biltmore
Yacht and Country Club
(RISAS), ni en espa�ol, ya ustedes saben lo que quiere decir, estos no pensaban
en cubano ni en..., bueno, van a decir que los estamos ofendiendo.� Nada, pero era ingl�s todo. �Nosotros no queremos ofender a nadie, nosotros
no lo decimos por ofender a nadie, decimos lo que es; esto se llamaba as�, y si
no que lo desmientan.� Y ese es un nombre
ingl�s puro, que nadie entend�a lo que quer�a decir, por lo menos el pueblo no
entend�a eso.
Entonces,
le hab�an dado un mill�n de d�lares o de pesos, era lo mismo; la tiran�a le
hab�a dado un mill�n de pesos, �ah!, pero no se preocupaba de hacer una sola
playita, ustedes recuerdan que Bacuranao ten�a cuatro
tranv�as viejos all� para desvestirse la gente, �ustedes recuerdan?, �es Bacuranao, no?� Llevaron
los tranv�as, de los antiguos tranv�as dejaron unos cuantos por all�.� En cambio, le daban un mill�n de pesos a esta
gente, a este club, para que ustedes vean qu� injusticia de la gente que ten�a
dinero para ir all�, jugar golf, utilizar los "caddies"
que eran humildes empleados all�, pero que para poder jugar el golf hab�a que
pagarlos.� Ahora no est�n en el golf,
pero est�n trabajando all�, porque la direcci�n del c�rculo social nuevo se ha
ocupado de darles trabajo.
Aquellos
se�ores que ten�an dinero para ir a Europa, para pasear, ten�an campos de
recreo, pod�an ir a Varadero, pod�an ir a todas partes, adem�s, le daban un
mill�n de pesos.� El Gobierno
Revolucionario recupera aquel centro del que se hace el primer c�rculo social.
�Cu�l
fue la primera dificultad?, pues aquel era un c�rculo de millonarios, que ahora
pasaba a c�rculo del pueblo.� Pero el
costo de aquello era muy elevado; el primer problema era c�mo se iba a costear,
porque hab�a como 300 empleados entre "caddies"
y los que cuidaban todo.� Claro, ellos
pagaban unas cantidades altas y pagaban precios altos y, adem�s, pues hasta les
daban dinero como ustedes vieron.
Ese
era el primer problema:�
si se pon�a una tarifa alta no pod�a ir el pueblo.� Por supuesto se quit� todo aquello de pagar
el ingreso; entonces se pusieron tarifas para el pueblo.� �C�mo costear eso?� Pues han trabajado tan bien los obreros all�
y la directiva, que han hecho costeable, y tienen 20 000 pesos en el banco
en estos momentos.
Las
tarifas eran de acuerdo con el ingreso, no el ingreso familiar porque era un
poco m�s complicado, el ingreso del padre de familia, y, entonces, dos pesos,
los padres de familia que ganaban hasta 100 pesos; 2.50 hasta 150 pesos; 3.00 pesos
los que ganaban de 150 a 200, y as� hasta los 300 pesos en adelante pagaban
seis mensuales, y les daba derecho a ir al padre, a la madre y a todos los
hijos hasta 16 a�os.
Bueno,
pues les voy a explicar cu�ntos socios se hicieron para que ustedes vean
algunas conclusiones interesantes.
Bueno,
se dividieron por series los carn�s:� serie A, serie B, serie C, seg�n el
ingreso.� Serie A los de menos de 100
pesos; se inscribieron hasta el 31 de agosto 6 070 socios de dos pesos.� En cambio, serie B de 100 a 150, 2 559.� Serie C de 150 a 200, 1 355.� Serie D de 200 a 250, 480, y as� va
disminuyendo.
Aqu�
hay un dato muy curioso:�
serie E de 250 a 300, 324, y serie F que pagan m�s, seis pesos,
244.� As� que ha habido un n�mero mayor
de personas todav�a de la �ltima serie que la anterior.
Pero
lo m�s curioso es que el n�mero de los de la serie A es mayor que de todas las
dem�s series, los que ganan menos de 100 pesos.�
�Qu� quiere decir?� Que las
familias que est�n utilizando el c�rculo social son familias de bajos ingresos.
Se
daba el caso hasta de personas que no ten�an trabajo y se buscaban los dos
pesos para poder pertenecer al c�rculo social.�
Quiere decir que esta instituci�n, sus beneficios los va a recibir
directamente la familia de menos ingresos, pues nosotros hemos estado ya
trabajando, conjuntamente con el ministerio y con otros compa�eros, como el
compa�ero Llanusa, que nos est� ayudando
extraordinariamente en la cuesti�n de los c�rculos sociales (APLAUSOS), el
compa�ero P�ez, que va a ser responsable de la Organizaci�n Nacional de
C�rculos Sociales Obreros para hacer la organizaci�n nacional ahora.
Queremos
rebajar la serie A de dos pesos, a 1.50 (APLAUSOS), 1.50 con derecho al padre,
a la madre y a todos los hijos hasta 16 a�os.�
Esto va a hacer todav�a m�s asequible el c�rculo social.
Entonces,
ya no va a ser solo el Cubanac�n, ya se est� haciendo el c�rculo social obrero
"Jos� Mart�" (APLAUSOS); se est� haciendo el centro de recreaci�n
infantil, para los c�rculos sociales obreros, que ustedes lo pueden ver por el
Malec�n, que es una obra fant�stica, y que ambos los est� construyendo el municipio
de La Habana (APLAUSOS).� Pero, adem�s,
el municipio de La Habana est� construyendo tres m�s que tienen campos
deportivos, de todos los tipos de campos deportivos.
Hemos
empezado as�.� Ahora lo que queremos es
realizar el proyecto nacionalmente y hacerlo inmediato, por lo menos, dos en
cada capital de provincia.� En algunas
como Santiago, se necesitan m�s por ser mayor; y otras capitales de provincias
de las restantes provincias, y ciudades como Holgu�n que tambi�n son ciudades
grandes.� �Uno en cada pueblo, y uno en
cada central azucarero!� (APLAUSOS.)
Adem�s,
en cada cooperativa, va, en los pueblecitos nuevos
que estamos haciendo, va el c�rculo social obrero con su campo deportivo y todo
(APLAUSOS).� Vamos a distribuirlo por
zonas para que vayan los obreros y el pueblo en general, los que viven en esa
zona.� Nosotros en nuestro c�rculo social
obrero no somos exclusivistas, ni era un profesional, va el profesional, si pertenece
al c�rculo social.� No le cerramos las
puertas a nadie, nosotros no somos exclusivistas.
As�
que llegar� a ser una gran organizaci�n nacional y basta con ser socio de
cualquier c�rculo social para tener derecho a ir a cualquier otro de todos los
que hay en la rep�blica (APLAUSOS).� Por
ejemplo, por el 1.50 que paga el socio del c�rculo social cuando gana menos de
100 pesos, el m�ximo es seis pesos cuando se gana m�s de 300.� Pues con ese 1.50 que les da derecho a �l, a su
se�ora y a los hijos, puede ir al c�rculo social "Jos� Mart�", o
puede enviar a sus ni�os al centro de recreaci�n infantil, o puede ir al
c�rculo social Cubanac�n; es decir que al ser socio de uno, es socio de los
dem�s en toda la rep�blica (APLAUSOS).
En
los c�rculos sociales se organizar�n las fiestas los s�bados por ejemplo; a
medida que se vaya mejorando la situaci�n, pues en todos los c�rculos sociales
se organizar�n fiestas para que el pueblo tambi�n se divierta, para que el
pueblo tenga donde ir.
Y
en cuanto a las bebidas alcoh�licas, los s�bados y el domingo hasta las 6:00 de
la tarde (APLAUSOS), despu�s de las 6:00 de la tarde, no; y durante la semana
en los c�rculos sociales, no.� S�bado y
domingo, s� (APLAUSOS).
Para
que tengan idea de los deportes, para que tengan idea...� cosas nunca vistas para gente del pueblo que
ganaban 90 � 95 pesos, para un obrero, un empleado del pueblo, van los
deportes, porque el c�rculo social obrero nos va a servir de base para
desarrollar el deporte, porque en las pr�ximas olimpiadas nosotros no podemos,
ya Cuba no puede ir m�s a una olimpiada, a hacer un papelazo, no, no (APLAUSOS).� Como nosotros vamos a llevar un verdadero
equipo a las olimpiadas para competir en las olimpiadas para el ano 1964
(APLAUSOS); a trav�s de los cientos de c�rculos sociales obreros y de las
cooperativas y de las organizaciones juveniles, para intensificar el
deporte.� Y para que vean una cosa:� en el c�rculo
social obrero Cubanac�n se confeccion� un reglamento de deportes y reglamento
para el uso de la medalla, insignia deportiva ����������porque ahora van a las competencias.� Al mismo tiempo se convoc� para la pr�ctica
de todos los deportes, sobrepasando las instrucciones todos los c�lculos.
Se
han inscrito hasta la fecha en los distintos deportes:� judo 250, gimnasia masculina 200, gimnasia
femenina 50, nataci�n 367, remos 60; aqu� hay un nombre en ingl�s, me imagino
que no le han encontrado todav�a una palabra espa�ola, pero dice aqu� kicking ball 60 (RISAS), luchas
ol�mpicas 20, soft-ball
100, ping-pong 75, ajedrez 100, pelota 200, basket
100, tennis 176, voley-ball 100, campo y pista 50, bolos, campeonato, 150, esgrima
10, equitaci�n 40 (APLAUSOS).
�Cu�ndo
un obrero hab�a tenido oportunidad de practicar esgrima, bolos, equitaci�n,
lucha ol�mpica, judo, gimnasia?� Eso
nunca, y vean c�mo han respondido, con un n�mero tan extraordinario de atletas.� Hasta el domin� tiene aqu� campeonato, 30
parejas:� �dos
mil ciento ochenta y ocho inscripciones en un solo c�rculo!� Calculen qu� cantidad de deportistas y atletas.� Y cuando se organicen las competencias entre
todos los c�rculos, la cantidad de atletas y sobre todo, la oportunidad que va
a tener el pueblo de practicar estos deportes y otras muchas actividades.� Despu�s se ir�n organizando los hogares
infantiles a trav�s de los c�rculos sociales obreros (APLAUSOS).� Esto es m�s adelante.� Para que las madres que tienen que trabajar
dejen a los ni�os all�.� El c�rculo
social organiza el hogar infantil y entonces pagan, seg�n lo que ganen, por
tener a los ni�os all� perfectamente atendidos.
Todo
eso se va a hacer a trav�s de la organizaci�n nacional.
Pero
queda todav�a una ventaja.� En los
centros tur�sticos que ha hecho el Gobierno Revolucionario, aunque hayamos
rebajado los precios, lo que hemos hecho ha sido que hemos puesto al alcance de
un mayor n�mero de personas esos centros y mientras por un lado, otros que
pueden pagar m�s, ahora est�n pagando menos; otros que no pueden pagar los
precios actuales, pues no pueden disfrutar de esos centros tur�sticos.� �Qu� vamos a hacer?� Vamos a poner precios especiales.� Vamos a elevar los precios.� El que pueda pagar m�s, que pague m�s, pero
el que tenga menos ingresos, que pague menos de lo que se paga hoy (APLAUSOS).
Y
as�, cuando se presente una familia a una de esas caba�as con su carn� tiene la
rebaja correspondiente a su ingreso, que es mayor mientras m�s bajo sea este,
en todos los centros tur�sticos, en toda la isla.� Basta presentarse con su carn� de socio del
c�rculo social y tiene asegurada la rebaja.�
Para que tambi�n las personas humildes del pueblo puedan ir a esos centros
tur�sticos y les sea costeable.� Y los
que ganen m�s, pues que paguen m�s (APLAUSOS).
Y
otra cosa:� si
adem�s de ser socio del c�rculo social es miliciano, va a tener un 10% m�s de
rebaja (APLAUSOS).
As�
que ese es otro de los proyectos que la Revoluci�n tiene que llevar adelante.� Hab�a otros temas, pero hoy no los vamos a
tocar.� Para otra ocasi�n vamos a hablar
del problema de los seguros sociales.� Explicarles
todo lo relativo a este problema para que el pueblo tambi�n se instruya sobre
estas cuestiones de los retiros de los seguros y vaya adquiriendo, esa
instituci�n, cada d�a m�s fuerza y m�s divulgaci�n en el pueblo.
Estos
proyectos, el de los libros, el de los c�rculos sociales obreros y el de la
batalla contra el analfabetismo el a�o que viene, son tareas a las que vamos a
tener que dedicarles nuestras energ�as.
Hay
muchas otras cosas que tenemos que ir haciendo, �y las vamos a hacer de todas
maneras!, a pesar de todos los enemigos de la Revoluci�n, a pesar del
imperialismo y a pesar de todas las agresiones; no nos van a poder impedir que
nosotros sigamos llevando adelante todas estas tareas, porque es el trabajo de
todo un pueblo y por eso yo quiero preguntar aqu� a los delegados y al pueblo
que han venido al congreso si est�n de acuerdo en brindarles todo su apoyo a
estos proyectos de la Revoluci�n (APLAUSOS Y LEVANTAN LAS MANOS).
Entonces,
dentro de algunos d�as va a ser necesario convocar una plenaria de los
sindicatos y de las federaciones de la CTC, para tratar estos problemas de la
divulgaci�n cultural de los c�rculos sociales y de la lucha contra el
analfabetismo.
Y
por hoy, nada m�s.
Muchas
gracias (APLAUSOS).